LA ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA “SACANDO BRILLO” EN BALUARTE

“Sacando brillo”

Sábado, 4 de Enero de 2019. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Martín Gariztimuño y Jose Luis Fraile, gaitas. Jon Oroz, tambor. Orquesta Sinfónica de Navarra. Miguel Romea, director. Obras de Ruperto Chapí, Jesús Guridi, Iñaki Urkizu, Apolinar Brull, Hans Zimmer, Ramin Djawadi, John Williams, John Barry y John Powell. Concierto de Año Nuevo 2020 de la Orquesta Sinfónica de Navarra.

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La tradición de los Conciertos de Año Nuevo se transforma. Los programadores entienden que los programas a base de valses, polkas y marchas de la familia Strauss no son la única fórmula posible para los conciertos de comienzo de año. Incluso los Conciertos de Año Nuevo tradicionales empiezan a incluir algún elemento distinto, ya sea arias de ópera, coros, etc. Concretamente, este Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Sinfónica de Navarra no ha tenido ningún elemento vienés, (más allá de la esperada propina de la Marcha Radetzky de Johann Strauss Padre), y se ha configurado como un programa festivo, destinado especialmente a las familias. De hecho, el público que poblaba la Sala Principal de Baluarte era inhabitual en los conciertos de la orquesta y también más joven en general.

En la primera parte, se configuró una suerte de “concierto a la navarra”, a base de fragmentos de zarzuelas y arreglos de obras de compositores navarros de comienzos del siglo XX. Un año más, se contó con la participación de los gaiteros de Pamplona, para quienes Iñaki Urkizu ha realizado sendos arreglos eficaces a partir de obras de Julián Romano y Apolinar Brull. El resultado fueron obras de tono festivo donde los gaiteros realmente tienen ocasión de brillar; no tanto la orquesta, que salvo por algunos solos puntuales de la madera, tiende a quedar oculta. Los gaiteros de Pamplona ofrecieron una actuación de gran calidad y la orquesta les acompañó de forma adecuada, aunque los solistas de la madera no siempre aprovecharon del todo las posibilidades que los arreglos les concedían.

La primera parte se completó con fragmentos instrumentales de zarzuela y una selección de las Diez melodías vascas de Guridi. Al contrario de lo que ha sido habitual en los últimos meses en Baluarte, Miguel Romea sí sabe cómo interpretar la música de zarzuela sin que el resultado sea ruidoso y superficial. Su preludio de La Revoltosa fue enérgico en las secciones vivas, pero no en exceso, y también tuvo el lirismo necesario en las secciones más reposadas. En la selección de las Diez melodías vascas de Guridi, el carácter de cada pieza fue bien captado y la cuerda tuvo un buen momento en la célebre Amorosa II. En el complicado interludio de El caserío, la sección final tuvo la energía suficiente pero sin que se produjera ningún desorden.

La segunda parte se dedicaba a bandas sonoras de películas, con algunas obras de reconocido prestigio entre los aficionados a la música sinfónica y también algunas incorporaciones recientes, como la música de los títulos de crédito de Juego de tronos. Todas las partituras elegidas destacan por su brillantez orquestal y varias de ellas tienen momentos inspirados. Entre lo que se escuchó, lo más notable fue la música de Memorias de África de John Barry, interpretada con tempo muy paladeado, y sobre todo la suite configurada por John Williams a partir de sus partituras para la serie La guerra de las galaxias, sobre todo la sección que desarrolla el tema de la princesa Leia.

En conjunto, fue un concierto de calidad, que sirvió para que un público más heterogéneo se acercara a Baluarte y a este concierto en particular. Ojalá esta cita sirva de enganche para otros conciertos de la OSN.

Autor entrada: xabier armendariz

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