LA ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA ES “REENCUENTRO” EN LA CIUDADELA DE PAMPLONA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Reencuentro”

Sábado, 22 de Agosto de 2020. Parque de la Ciudadela de Pamplona. Miembros de la Sección de Cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Navarra. Yorrick Troman, concertino y director. Samuel Barber: Adagio para cuerdas, (versión para orquesta de cuerdas del segundo movimiento del Cuarteto de cuerdas número 1, Op. 11 realizado en 1938), (1936). Sir Edward Elgar: Serenata para cuerdas en MI menor, Op. 20, (1892). Bela Bartok: Danzas populares rumanas, SZ 56, (versión para orquesta de cuerdas de Arthur Willner), (1915). Remo Giazzotto: Adagio para cuerdas y órgano en Sol menor, (atribuido a Tomasso Albinoni), (publ. 1958). Edvard Grieg: Suite de los tiempos de Holberg, Op. 40, (versión para orquesta de cuerdas realizada por el autor en 1885), (1884). Concierto inscrito en el Ciclo Noches en Ciudadela 2020.

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El pasado 1 de mayo, el sector de la música clásica miraba a Berlín. Contra todo pronóstico y en un momento en que el final de la primera oleada de la crisis no parecía cercano, la Orquesta Filarmónica de Berlín sacaba adelante el tradicional Concierto para Europa que el conjunto alemán ofrece cada año en esa fecha. Para ello, entre otros cambios, hubo que celebrar la cita sin público y en la sede habitual de la orquesta en lugar de en Tel Aviv, donde estaba previsto. También hubo que variar el programa, porque las regulaciones entonces vigentes no permitían la presencia de más de 15 músicos en escena a la vez. El resultado fue un concierto emocionante, con momentos impresionantes. En particular, escuchar las entradas de los músicos en escena sin los aplausos del público resultaba desolador.

No ocurrió lo mismo en el concierto que ahora nos ocupa, que suponía el reencuentro de la Orquesta Sinfónica de Navarra con su público. Como la formación berlinesa, la orquesta navarra se presentó en conjunto reducido: sólo miembros de la sección de cuerdas, que tocaron con las mascarillas puestas y usando atriles individuales. Además, empezaron el concierto con una obra que también escuchamos el 1 de mayo: el célebre Adagio para cuerdas de Barber, muy utilizado como música de homenaje a las víctimas del coronavirus. Fue una interpretación de un dramatismo eficaz, sobre todo en el silencio que se produce tras el gran clímax de la partitura.

El resto del programa era un conjunto de obras relativamente conocidas para orquesta de cuerdas, empezando por la Serenata de Elgar y terminando con la Suite Holberg de Grieg, en la que el compositor noruego recupera algunas danzas propias del siglo XVIII, aunque con algunos toques que reflejan una característica nostalgia nórdica. Aún había un par de propinas intercaladas, como eran las Danzas rumanas de Bartok y ese misterioso Adagio que Remo Giazzotto atribuyó a Tomasso Albinoni…, sin que a día de hoy tengamos ninguna prueba de que haya en dicha obra material auténtico del autor italiano del siglo XVIII.

La sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Navarra siempre ha sido el bloque más compacto de la agrupación y nuevamente lo demostró en esta sesión. De todo el concierto, lo más logrado dentro de un alto nivel general fue el ciclo de las danzas rumanas de Bartok, donde el concertino Yorrick Troman, que también ejercía como director, demostró conocer muy bien el estilo. No alcanzó idéntica altura la Serenata de Elgar, una obra delicada en la que es complicado encontrar el equilibrio exacto para evitar que el resultado suene decadente o demasiado expansivo. En el caso de la Suite Holberg, Troman optó por una versión luminosa, típicamente neoclásica, sin detenerse especialmente en lentitudes en el segundo movimiento. El resultado fue una interpretación vital, con algún desajuste puntual en el primer movimiento y donde al segundo movimiento le faltó un punto de melancolía.

En conjunto, este concierto suponía la vuelta a los escenarios de la Orquesta Sinfónica de Navarra y todos disfrutamos de la sesión. En la situación en que estamos, cada concierto en vivo del que podamos disfrutar es un evento que tenemos que valorar en toda su magnitud.

Autor entrada: xabier armendariz

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