LA MÚSICA DE «TURRILLAS SUBLIMADO» EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Turrillas sublimado”

En este año 2022, había especiales ganas de fiesta por San Fermín. Era un hecho perceptible para todos y que también se observó en la actividad de las principales organizaciones de conciertos de la ciudad. En ese sentido, el concierto que nos ocupa era altamente ilustrativo. Se trataba de homenajear a Manuel Turrillas, uno de los nombres que inmediatamente vienen a la mente de muchos habitantes de Pamplona al citarse la expresión “Fiestas de San Fermín”, aunque sus obras no se escuchen tanto ahora en ellas como hasta hace unos años. Hablamos del autor de la música de las peñas de San Fermín y varios de los pasodobles y jotas más característicos de estos días. Pero, en alguna medida, la idea de este concierto era presentar a este músico desde una perspectiva más plural. Manuel Turrillas no sólo fue autor de música sanferminera o del himno de Osasuna, sino que también compuso músicas de baile, pasodobles, marchas y auroras, entre otras obras.

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El espectáculo que ahora nos ocupa fue concebido por los responsables de la Orquesta Sinfonía Navarra y en esta ocasión se reconfiguró con un formato mayor, que incluía la participación de la Orquesta Sinfónica de Navarra. La idea era presentar versiones para orquesta y, en su caso, coros, de algunas de las principales obras de Manuel Turrillas, de manera que el conjunto retratara al compositor en toda su extensión. No sólo eso: para permitir una mayor variedad en el formato, los arreglos orquestales se han encargado a tres autores distintos: Jesús Garísoain, Eneko Azparren y Mikel Abete. En ningún momento se explicitó quién era el autor de cada arreglo, pero las tres aproximaciones a la tarea de los distintos autores se observaron de manera evidente. Por una parte, se escucharon orquestaciones literales de los materiales más conocidos en versiones para banda, como ocurrió en obras como Pamplona, Feria del Toro, el himno de Osasuna y la aurora dedicada a San Francisco Javier. En otros casos, se observaba una aproximación algo más liberal, donde el material de Turrillas se distinguía con claridad pero también el arreglista dejaba su propia huella, sobre todo en el plano armónico; algunas de estas transcripciones funcionaron sorprendentemente bien, como la versión de Qué bien bailas, convertida en un trasunto navarro de España de Chabrier, o el Bayón de Bahía, cuyo arreglo nos recordó a la versión orquestal de El firulete que Daniel Barenboim suele ofrecer cada vez que quiere presentar una propina latinoamericana en sus conciertos orquestales. Por último, el tercer estilo era eminentemente sinfónico y mostraba las melodías de Turrillas de manera mucho más fragmentaria; no se podía hablar de un estilo rompedor o vanguardista, pero sí era suficiente como para poder decir que, de alguna manera, la música de Turrillas se veía algo descontextualizada.

La Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció, junto a la Sinfonía Navarra y a la Coral Olitense y el Coro de cámara Izaga de Pamplona, interpretaciones bien ensayadas y concebidas de todo este material. Javier Echarri concertó con atención al detalle y sin pasar por alto las características propias de cada arreglo. Hubo momentos reveladores incluso en algunas de las versiones más literales, como los giros salonescos de la marcha Viva Pamplona. Fueron interpretaciones muy animadas, llenas de gracia y donde todos los elementos rindieron a buen nivel, incluidos los coros, que en algunos casos tienen que cantar letras en las que encajar sílabas y notas tiene cierta dificultad. Los gigantes de Tafalla y un conjunto de bailarines en diversos estilos ofrecieron una nota de color durante todo el espectáculo.

Entre cada uno de los bloques musicales, el musicólogo Luis María San Martín situó muy acertadamente al personaje, comentando aspectos interesantes y reveladores de la Pamplona de su tiempo. Tratándose de Turrillas, por supuesto, no faltaron recuerdos a los Sanfermines de décadas pasadas y giros humorísticos, con mucho ingenio, sobre la actualidad. También recordó, muchas veces cantando él mismo y animando a ello al público, algunas de las letras más conocidas de Turrillas, que situó asimismo en su contexto. El resultado fue que nos acercó a una Pamplona entrañable.

Y por supuesto, el final fue muy emocionante: la sucesión del pasodoble Pamplona, perla del Norte, más las Coplas de San Fermín y el vals La alegría en San Fermín, más conocido como el Riau-Riau, (segunda propina del concierto y única obra no compuesta por o basada en materiales de Turrillas), provoca siempre una intensa emoción, y más en los días previos al 6 de Julio. Y desde esa perspectiva, difícilmente se podía encontrar un preludio mejor al inicio de las fiestas que este Turrillas sublimado y llevado a las salas de conciertos.

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Autor entrada: xabier armendariz

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