LA CIUDAD DE LA MÚSICA CONMEMORA EL 10º ANIVERSARIO CON «UNA GRAN FIESTA» EN BALUARTE

MÚSICA CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Una gran fiesta”

Domingo, 19 de junio de 2022. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Eider Zazpe, flauta. Begoña Martínez y Javier Inglés, clarinetes. Mario Calvo y Lucía Biurrun, piano. Conjunto de Acordeones del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Conjunto de Trombones del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Conjunto de Flautas del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Conjunto de Violas y Arpas del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Coro del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona. Banda del Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate de Pamplona. Javier López Jaso, Rubén Velasco, Alejandro Arbea, María Fernández, Íñigo Casalí y Asier Zabalza, directores. Obras tradicionales y de Sergei Rachmaninov, Claude Debussy, Karl Jenkins, Richard Berry y los Paroahs, Danny Elfman, Counting Crows, Abba, Franz Schubert, Johannes Brahms, John Jacob Niles, Íñigo Casalí, Wolfgang Amadeus Mozart, François Borne, Georges Bizet, Jean Philippe Rameau, Hans Zimer, Josep Vicent Egea, Michele Mangani y Queen. Concierto de clausura de los actos conmemorativos del décimo aniversario de la Ciudad de la Música de Pamplona.

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El curso 2021-2022 ha sido un año muy especial para los dos conservatorios pamploneses. En ficiembre de 2021, se cumplían los diez años de la inauguración de la Ciudad de la Música, el conjunto arquitectónico en el que ambos centros tienen su sede. Los responsables de la Ciudad de la Música han realizado un esfuerzo especial, naturalmente, por divulgar este año sus actividades, en buena parte realizadas en el Auditorio Fernando Remacha, la sala de conciertos principal del edificio donde se encuentra el Conservatorio Superior. Sin embargo, se ha preferido la Sala Principal de Baluarte para concluir las celebraciones.

Y ciertamente, el cierre fue espectacular en todos los aspectos. Más exactamente, la Sala Principal de Baluarte acogió el acto final de curso del Conservatorio de Grado Medio, un evento en el que participaron dos estudiantes destacados de Piano y todos los conjuntos instrumentales y vocales del Centro. El resultado fue un concierto extenso por su duración, (casi tres horas si incluimos también el descanso), pero muy ágil en las transiciones y variado en los contenidos. Sobre todo, lo que más destacó fue la ilusión de todos los participantes y su evidente motivación por conseguir los mejores resultados posibles.

Ya el comienzo fue indicativo. Mario Calvo, uno de los alumnos más prometedores del Centro, ofreció espectaculares interpretaciones de dos obras de Rachmaninov, demostrando aplomo y un virtuosismo técnico poco común. Lucía Biurrun demostró fina sensibilidad en su interpretación de Pagodas, el primer número de Estampas de Debussy. Los miembros del conjunto de acordeones sorprendieron con una imaginativa versión de Paladio de Karl Jenkins, pero quienes dieron la campanada (no sólo “la vara”, como prometió su director Rubén Velasco) fueron los miembros del conjunto de trombones, ya desde su muy llamativa salida a escena desde el fondo de la sala. Y tras un par de actuaciones más relajadas, con la presencia de las formaciones de flautas primero y de violas y arpas después, se cerró la primera parte con dos fragmentos de El gigante egoísta de Íñigo Casalí, una ópera que el Conservatorio de Grado Medio produjo completa hace dos meses. Hablamos de una obra que es claro ejemplo del estilo de este compositor, especialmente melódico y apto para todo tipo de públicos.

La segunda parte presentó las actuaciones de la Orquesta Sinfónica y la Banda. La orquesta abrió fuego con una versión de calentamiento de la obertura de El empresario teatral, un singspiel de formato reducido compuesto por Mozart en sus años maduros. Luego llegó una versión muy lograda de la Fantasía sobre temas de Carmen de François Borne, donde Eider Zazpe demostró su buen hacer y la orquesta entró en materia. Tras un animado preludio de Carmen de Bizet, el coro volvió a hacer su aparición para ofrecer fragmentos de las bandas sonoras de Los chicos del coro y El rey león y el número más conocido de Adiemus de Karl Jenkins. El cierre lo ofreció la Banda del Conservatorio, que se presentó con un repertorio espectacular: primero la Fanfarria del centenario de Vicent Egea extractada de la obertura encargada por La Pamplonesa para su festejo de 2019, después la Pieza de concierto para dos clarinetes y banda de Michele Mangani con la intervención solista de Begoña Martínez y Javier Inglés, y un espectacular arreglo de Inouendo de Queen. Asier Zabalza se entregó dirigiendo este repertorio a la banda, que rindió a nivel sobresaliente.

Además de la duración, quizá algo excesiva para una parte del público, el único inconveniente de este concierto fue el hecho de que el programa sólo estuviera disponible en la web de Baluarte. Las numerosas transiciones escénicas ofrecían una oportunidad perfecta para haber incorporado, en las breves y algo tópicas presentaciones que se hicieron antes de cada bloque, el anuncio de las obras que iban a sonar.

En conjunto, fue una gran fiesta, un evento en el que se pudo disfrutar del gran trabajo que se hace en el Conservatorio de Grado Medio, y en general un motivo para la esperanza.

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Autor entrada: xabier armendariz

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