Jose Enrique Ayarra Ciclo Órgano Larraga 25/08/2015

Maestro venerable

 

Martes, 24 de Agosto de 2015. Iglesia de San Miguel de Larraga. Jose Enrique Ayarra, órgano. Hilarión Eslava: Verso IV por D. Francisco Peraza: Tiento de medio registro de tiple de primer tono. Jesús María Muneta: Tocata, fugueta y final, Op. 552. Eduardo Torres: In modo antiquo. Buenaventura Íñiguez: Tres versos de primer tono. Jean Baptiste Lully: Giga. Johann Sebatian Bach: Wer nun den lieben Gott, (tres versiones). Domenico Zipoli: Suite número 2 en Sol menor. James Nares: Introducción y fuga en Fa mayor. Franz Joseph Haydn: Pequeña pieza para un reloj. Concierto perteneciente al Ciclo de Órgano Diego Gómez de Larraga.

 

Dentro del panorama organístico español, Jose Enrique Ayarra no necesita presentación. Habiendo ocupado la posición de organista en la catedral de Sevilla durante más de cincuenta años, fue uno de los máximos responsables de la nueva valoración de la literatura organística española de los siglos XVI y XVII, su repertorio más característico. A sus más de ochenta años de edad, sigue siendo un músico muy solicitado. Era sin duda un honor para el Ciclo de Órgano de Larraga poder contar con la presencia de un maestro tan ilustre, y ciertamente el concierto ha respondido a las expectativas.

La construcción del programa muestra los intereses de su intérprete. La primera parte estaba conformada por obras de autores españoles, sobre todo navarros, que tuvieron alguna relación con Sevilla. Este recorrido, que abarcó compositores desde el siglo XVI al XX, presentó obras con escritura modal y tonal, más sobrias y más cercanas al mundo de la ópera. Con todo, la mayor diferencia estaba entre las dos obras compuestas en el siglo XX. La obra de Jesús María Muneta, organizador y presentador del ciclo, era una imitación, muy lograda, del estilo característico de la literatura para órgano ibérico del Renacimiento y el Barroco. La obra de Eduardo Torres, organista valenciano establecido en Sevilla y perteneciente al círculo cercano a Falla, muestra un estilo claramente neoclásico, con giros armónicos inesperados y recursos más característicos de los usos románticos franceses. Entre medio, la inspiración lírica de Eslava e Íñiguez servía como contrapunto. Escuchando los versos de este último, resultaba difícil no acordarse de la juvenil Danza de los seises de Eslava.

El programa se completaba con un somero repaso a algunos de los autores europeos de música para órgano más significativos de los siglos XVII y XVIII. Dejando al margen la indispensable representación bachiana y la obra poco ilustrativa de Lully, destacaron más poderosamente las tres obras restantes. La suite de Domenico Zipoli responde a los esquemas habituales de las danzas del Barroco, pero adopta en la Giga algunos rasgos andalucistas que parecen anunciar a Domenico Scarlatti. La obra de James Nares es un característico preludio y fuga, bastante deudor de Händel. Por último, la obra de Haydn, escrita originalmente para un reloj mecánico, es brillante y virtuosa, y merece la atención de los organistas.

Las peculiaridades del órgano de la iglesia de Larraga, un instrumento de clara filiación ibérica, suponían claras limitaciones para Jose Enrique Ayarra, que debió adaptar algunas de las sonoridades habituales de la música de los compositores citados. Así, sorprende escuchar los corales bachianos con texturas tan transparentes y la adopción del registro de corneta para las secciones melódicas, pero en éste como en otros momentos del concierto estas decisiones fueron inteligentes y sabias. Eso sí, dando por sentado el dominio de los estilos y la solidez general, se echó en falta algo más de fantasía y personalidad interpretativa, que habrían hecho de este concierto una ocasión más perdurable en la memoria.

En conjunto, fue la demostración de la maestría de un consumado organista como Jose Enrique Ayarra, un intérprete sobrio y depurado capaz de ajustarse a los estilos más diversos con ortodoxia y regularidad. El Ciclo de Órgano de Larraga se ha apuntado con su presencia un tanto a su favor.

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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