Joaquín Achúcarro Teatro Museo Universidad Navarra 05/03/2015

¡Qué recital!

 

Jueves, 5 de Marzo de 2015. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Joaquín Achúcarro, piano. Johannes Brahms. Variaciones sobre un tema de Robert Schumann, Op. 9, (1854). Fryderyk Chopin: Nocturno para piano en Fa sostenido menor, Op. 15 número 2, (1832). Vals para piano en Si menor, Op. 69 número 2, (1829). Vals para piano en Mi menor, Op. Póst., (1830). Polonesa para piano en La bemol mayor, Op. 53, (Heroica), (1842). Enrique Granados: Suite Goyescas para piano, Op. 11: Quejas o la maja y el ruiseñor, (1911). Isaac Albéniz: Suite España, Op. 165: Tango, (arreglo de Leopold Godovski), (1890). Iberia, cuaderno I: El Puerto, (1906). Iberia, cuaderno III: El Albaicín, (1908). Navarra, (completado por Déodat de Séverac), (1911). Concierto inscrito en el Ciclo Cartografías de la Música organizado por el Museo de la Universidad de Navarra.

 

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece una definición muy concreta de lo que es un recital. Según ella, un recital es un “concierto compuesto de varias obras ejecutadas por un solo artista en un mismo instrumento”. Un pianista, por consiguiente, ofrecería un recital cada vez que se presentara en solitario ante un público, con independencia del resultado artístico. Sin embargo, quien esto escribe concede a esa palabra un significado muy diferente: con independencia del número de participantes en el concierto o en el espectáculo, un recital es una demostración de dominio, una exhibición sobre la manera en que deben hacerse las cosas. Esto puede aplicarse a ámbitos muy diferentes, que pueden incluir la música, los deportes, o incluso la tauromaquia, para quienes la entienden como un arte.

En el concierto que nos ocupa, se presentaba ante el público pamplonés el pianista Joaquín Achúcarro, uno de los intérpretes españoles más prestigiosos y veteranos. Lo hacía en el contexto de un ciclo lleno de propuestas interesantes, incluyendo charlas, coloquios y distintas actividades relacionadas sobre todo con la música contemporánea. De hecho, este concierto de Achúcarro resultaba tal vez lo más convencional de todo el conjunto, y se vivió en un auditorio en donde hubo mucha presencia de público proveniente de la propia universidad, un público al parecer poco acostumbrado a asistir a conciertos pero que, a pesar de todo, no pudo permanecer indiferente ante lo que se escuchó.

Lo que Joaquín Achúcarro ofreció en el concierto que nos ocupa fue, sencillamente, extraordinario. Porque sólo se puede calificar de extraordinario que un pianista de 82 años de edad se siente al piano, y sea capaz de despachar de esa manera un programa tan largo y complejo como el que puede leerse en la ficha. Fue una actuación basada en tres premisas fundamentales. Por una parte, había un meticuloso estudio de las obras, del que pudieron intuirse los detalles por las breves explicaciones ofrecidas por Achúcarro al comienzo de cada parte. Por otro, se percibió una profunda penetración en el carácter poético de cada obra, algo de lo que podríamos citar muchos ejemplos, como la profundidad de las variaciones finales del Op. 9 de Brahms, el sutilísimo manejo del tempo en las obras chopinianas o la gracia con la que fueron desgranadas las coplas en El Albaicín. Y por último, a pesar de los efectos de la edad, todo esto no supuso en ningún momento pérdida de carácter o de energía. El público aplaudió con fuerza, y se vio recompensado con tres propinas: el célebre Nocturno de las Piezas líricas Op. 54 de Grieg tocado con gran delectación, el Preludio Op. 28 número 16 de Chopin y el Nocturno para mano izquierda de Scriabin, que asombró a propios y extraños.

Por tanto, y ante una demostración de musicalidad y entrega de semejante calibre, importa poco que en los pasajes brillantes Achúcarro no siempre consiguiera la claridad deseable, problema que se evidenció más en la segunda parte, que ofrecía cuestiones técnicas más complejas. Lo que importa es que la emoción fluyó a todo el público, y que todos salimos de la sala con una frase en el pensamiento: “¡Qué recital!”.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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