Homenaje a Pascual Aldave Ciudad de la Música de Pamplona 03/06/2014

Por Aldave

 

Martes, 3 de Junio de 2014. Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la Música de Pamplona. Sofía Esparza, María Lacunza, Andrea Jiménez, María Ayestarán y Abenauara Graffigna, sopranos. Leticia Vergara y Erkuden Eceolaza, mezzosopranos. Miguel Ángel Aguirre, piano. Orquesta de Cuerdas del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Josep Vicent Egea, director. Pascual Aldave: Tríptico Renacentista: Selección. Tríptico infantil: Selección. Tríptico del amor. Nerabe Sorta, Op. 33: Danza del Juego de la madre y el niño. Homenaje ofrecido a Pascual Aldave por el Conservatorio Superior de Música de Navarra.

 

Mientras preparábamos el coro final de la Oda a Santa Cecilia de Händel para la inauguración de la nueva sede de la Ciudad de la Música, el firmante pudo acceder a un documento de gran valor histórico, concretamente una toma de estudio de ese movimiento de la oda, en la que una espléndida María Bayo se unía a los conjuntos del Conservatorio, asimismo magníficos. En ese momento, la soprano de Fitero ya había empezado a desarrollar su carrera y Pascual Aldave había abandonado la dirección del Conservatorio hacía años, pero seguían funcionando los famosos conjuntos corales y orquestales de los que él se hizo cargo durante años, y que han sido la principal razón por la que se le suele recordar a día de hoy.

Un año después de su fallecimiento,  la Orquesta de Euskadi le rindió homenaje interpretando  La dama de Urtubi, segunda parte de Aquelarre. En esta ocasiónera  el Conservatorio Superior de Navarra quien  organizaba un acto de homenaje al compositor navarro. Además de la entrañable intervención del actual director del Conservatorio, Julio Escauriaza, se contó con la presencia de Fernando Sesma y Berta Moreno. Fernando Sesma destacó el trabajo en las asignaturas de conjunto realizado por Aldave a lo largo de su trayectoria, así como su personal estilo de liderazgo. Berta Moreno situó su obra compositiva, haciendo notar la complejidad que supone su estudio y presentando las canciones que posteriormente se escucharon. También hubo oportunidad de rememorar algunas de las declaraciones que Aldave realizara para el documental conmemorativo de los 50 años de la apertura del Conservatorio Pablo Sarasate.

Era la vertiente musical del acto lo que atraía más la atención, que se abrió con una selección de canciones de Pascual Aldave. Son obras con clara influencia de Ravel y Fauré, especialmente en la parte de piano, y musicalizan textos de diversa procedencia, incluyendo la lírica española del siglo XVI y autores más recientes, como Federico García Lorca. La escritura vocal es compleja y expuesta para el cantante, que en ningún momento tiene pasajes de verdadero lucimiento; la parte de piano sí es más agradecida, si se cuenta con un pianista que encuentre la atmósfera intimista que requieren estas obras. Las alumnas del Departamento de Canto se enfrentaron a ellas con resultados diversos;  quien más destacó fue María Lacunza, que mostró una voz atractiva y manejada con gran sensibilidad. Miguel Ángel Aguirre acompañó con acierto.

Para terminar, el Finale de Nebare Sorta, una obra escrita para orquesta de cuerdas en donde, además de material inspirado en el folclore vasco, puede percibirse la influencia de la Sinfonía Sencilla de Britten en el tratamiento del conjunto de cuerdas. Vicent Egea ofreció un resultado interpretativo interesante, y nos mostró a Aldave en su faceta más “modernista”.

En conjunto, fue un acto de homenaje bien concebido, para una figura que fue de gran importancia en el desarrollo de la música en Navarra, más aún teniendo en cuenta que Aldave fue también director del Orfeón Pamplonés durante dos años. Como todos los intervinientes recordaron, la herencia de Aldave fue un buen número de profesores e intérpretes, algunos de ellos tan destacados como Iñaki Fresán y María Bayo, formados gracias a su magisterio. Al más puro estilo taurino, Julio Escauriaza usaba aquella expresión de “Va por ti, Pascual” para dedicar este homenaje justo y necesario. Ojalá el modelo de Aldave nos ayude a seguir mejorando.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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