“FIN DE FIESTA” DE RE-CLASSICS EN LA CIUDADELA DE PAMPLONA

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Fin de fiesta”

Sábado, 1 de agosto de 2020. Parque de la Ciudadela de Pamplona. Raquel Andueza, soprano. Jesús Fernández Baena, tiorba. Erzhan Kulibaev y Jesús Reina, violines. Isabel Villanueva, viola. Damián Martínez Marco, violonchelo. Judith Jáuregui, piano. Bela Bartok: Danzas populares rumanas, SZ 56, (versión para piano y cuarteto de cuerda de Erzhan Kulibaev), (1915). Anónimos del siglo XVII: Bailes cantados recuperados por Álvaro Torrente. Jean-Baptiste Lully: El burgués gentilhombre: “Sé que me muero”, (1670). Georges Friedrich Händel: Suite para clave en Sol menor, HWV 432: Passacaglia, (arreglo para violín y viola de Johan Halvorsen realizado en 1893), (1720). Antonin Dvorák: Quinteto para piano y cuarteto de cuerdas [número 2] en La mayor, Op. 81, (1887).

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Y llegó el último día del primer Festival Pamplona ReClassics, organizado por la violista Isabel Villanueva en estas circunstancias tan excepcionales que atravesamos. Han sido unas jornadas muy emotivas que a muchos nos han hecho reencontrarnos con la música en directo, con aquellos hábitos que nos parecían tan normales hace unos pocos meses y que, por eso, no apreciábamos en su verdadero valor. La última jornada del Festival se presentaba como un “fin de fiesta”, un cierre por todo lo alto. La primera actividad del día fue la conferencia de Eva Sandoval sobre el tema de la música en el cine, una sesión muy bien preparada en la que la presentadora de Radio Clásica hizo un interesante repaso a la relación de la música clásica con el cine, abordando desde la participación de Camille Saint-Saëns como compositor fílmico, (El asesinato del Duque de Guisa), hasta la utilización de la Séptima Sinfonía de Beethoven en El discurso del rey pasando por la reformulación del tema en 2001: Una odisea del espacio. No faltaron referencias a las versiones de óperas y zarzuelas trasladadas al cine, como el trasvase de La flauta mágica por Ingmar Bergman, ni las más someras referencias a películas sobre compositores, como Amadeus.

El último concierto del Festival Pamplona ReClassics reunía en el mismo escenario a los artistas residentes del certamen, que durante esta semana han participado como profesores en los cursos de verano organizados como actividades paralelas. Hubo ocasión así de escuchar el imaginativo arreglo que Erzhan Kulibaev realizó de las Danzas populares rumanas de Bartok, (con alguna licencia folklorizante añadida), así como el menos arriesgado arreglo de Halvorsen de la famosa Pasacaglia en Sol menor de Händel. Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena ofrecieron parte de su último trabajo discográfico, además de un clásico de su repertorio, como es Sé que me muero de El burgués gentilhombre de Lully. Su concierto de Febrero en la Sala de cámara de Baluarte fue uno de los últimos que pudieron salvarse antes de la crisis sanitaria, y fue evocador regresar a ese repertorio tan festivo y alegre en este otro contexto.

Se cerraba el concierto con el célebre Quinteto con piano de Dvorák, una piedra de toque para cualquier conjunto que se acerque a la obra. Se trata sin duda de una composición de espíritu festivo, pero no exenta de cierta languidez eslava en el segundo movimiento que le da un aire melancólico especialmente atractivo. Estos mismos músicos ya habían ofrecido una versión importante del Quinteto de Turina el martes y volvieron a ofrecer en conjunto una gran interpretación, sin descuidar ningún aspecto de la obra. Los movimientos extremos fueron electrizantes y en el segundo, tan complicado por la manera en que se deben organizar las distintas secciones contrastantes, se prefirió no enfatizar la languidez que comentábamos anteriormente para darle un carácter más fluido y cantabile. Sólo el silencio inmediatamente posterior al gran clímax central del movimiento, altamente dramático, podría haber tenido un mayor peso, pero éste es un pequeño detalle dentro de una interpretación por lo demás muy lograda de la obra. Así pues, esta primera edición del Festival Pamplona ReClassics ha sido, en muchos aspectos, un éxito en el que la meteorología también ha estado a favor y nos ha permitido disfrutar y soñar con la música en vivo.

Autor entrada: xabier armendariz

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