Eurilla e Alcindo Auditorio Barañáin 01/03/2015

Vivaldi en la ópera

 

Domingo, 1 de Marzo de 2015. Auditorio de Barañáin. Eurilla e Alcindo: Serenata a tres con libreto de autor desconocido y música de Antonio Vivaldi, estrenado en Venecia hacia 1719. Andrea Jiménez (Eurilla), Ariadna Martínez (Nice), David Echeverría (Alcindo). Ensemble Huella Música, (Leyre Fernández y Migueltxo Otaegui, violines; Daniel Sádaba, viola; Igor Sáenz, violonchelo; Joanna Garwacka, trompa). David Echeverría, dirección escénica. Arantza Hotel y Vanesa Esparza, maquillaje. Leyre Valiente, vestuario. Arantxa y Javier Urdániz, escenografía. Juan Urdániz, clave y dirección musical. Producción de la Asociación Hures para la Creación y Difusión Artística.

 

La mayor parte de los aficionados sabe que Antonio Vivaldi fue un prolífico compositor de música instrumental, y en particular, que compuso más de seiscientos conciertos, (o en palabras de Stravinsky, seiscientas veces el mismo concierto). No es tan conocido, sin embargo, que el cura pelirrojo escribió asimismo una gran cantidad de música vocal, contándose dentro de su catálogo unas cuarenta óperas, hecho sorprendente para la época tratándose de un sacerdote. La producción operística de Vivaldi está en claro auge en los últimos años, desde que cantantes como Cecilia Bartoli empezaron a darla a conocer, aunque es verdad que en Pamplona apenas se han dado ocasiones para disfrutar de las óperas de gran formato de este compositor.

A la espera de que alguien programe una de estas óperas más ambiciosas, el concierto que nos ocupa presentaba una “serenata”; es decir, una suerte de ópera de reducida extensión, para la que se necesitan en este caso sólo tres cantantes y una pequeña orquesta, en la que se incluye una trompa obligado con dos intervenciones breves pero de cierta complejidad. El argumento refleja la temática pastoril habitual en este tipo de obras de pequeño formato. La ninfa Eurilla (Andrea Jiménez) está enamorada del pastor Alcindo (David Echeverría), que no corresponde en principio a sus sentimientos. Para poder conquistarlo, Eurilla recurre a otra ninfa llamada Nice (Ariadna Martínez), pero ésta, bien por estar enamorada de Alcindo o por otra razón oculta, intentará impedir que Eurilla consiga su objetivo. En último término, el final es feliz y satisfactorio para todos.

A lo largo de una hora y cuarto, se suceden recitativos y arias da capo en el más puro estilo de la ópera de aquel tiempo. No encontraremos aquí los golpes de teatro de otras obras escénicas de Vivaldi, pero la música es agradable y funciona bien en su conjunto. Tal vez el descanso introducido a la mitad de la obra interrumpe en exceso el hilo dramático.

Lo más esperado de esta producción, sin duda, era el equipo vocal. Las voces de las dos protagonistas femeninas siempre han funcionado muy bien cuando se han enfrentado a obras barrocas. En la función que nos ocupa, ninguna de las dos actuó a su mejor nivel, y sin embargo ambas tuvieron momentos interesantes, en particular Andrea Jiménez, que supo manejarse muy bien en las agilidades y aprovechó al máximo las arias de carácter más lírico. David Echeverría tenía por comparación un papel menos importante, y defendió su personaje con muy buen gusto y un timbre muy adecuado, pero le faltó puntualmente exactitud en la afinación.

El conjunto instrumental reunido para la ocasión funcionó con un nivel más que digno, destacando la primer violín, que resolvió con brillantez y magnífico gusto la cadencia del aria que cerraba la primera parte. Juan Urdániz condujo musicalmente la representación desde el clave con animación y convicción. Es cierto que los recitativos podían haber tenido una mayor agilidad, pero la sensatez en la interpretación resultó en general convincente.

En conjunto, fue una representación interesante por la novedad de la obra, y a buen seguro todos estos pequeños detalles que hemos apuntado serán pulidos en funciones posteriores. El público, poco numeroso, aplaudió poco al final de las arias, pero sí despidió con aplausos y bravos a los cantantes, premiando al final la labor de un equipo con muchas posibilidades.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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