«ESPIRITUALIDAD» CON LA CORAL DE CÁMARA PAMPLONA EN LA IGLESIA DE SAN ANTONIO

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Espiritualidad”

Sábado, 21 de octubre de 2023. Iglesia de San Antonio de Pamplona. Marta Huarte y María Lacunza, sopranos. David Echeverría, tenor. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Xabier Urtasun, órgano. David Gálvez Pintado, director. David Gálvez: Misa brevis (2023, estreno absoluto). Jose Antonio Donostia: Misa de difuntos (1945). Concierto organizado por la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona.

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Llegado el último trimestre del año, los eventos musicales de interés en Navarra se solapan. Después de un concierto tan inhabitual como el vivido en Leyre apenas dos horas antes, la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona presentaba una nueva cita en la Iglesia de San Antonio de Pamplona, un templo al que suelen acudir con frecuencia en estos últimos años para su habitual concierto de fiestas de San Fermín. Pero en este caso, lo hacían por una cuestión esencialmente historicista.

La obra principal de la sesión que nos ocupa era la Misa de difuntos del Padre Jose Antonio de Donostia, la obra más significativa de este compositor, asimismo incansable recopilador y arreglista del folclore vasco y navarro. Precisamente en la Iglesia de San Antonio de Pamplona se encuentra el órgano que, en su momento, el Padre Donostia tuvo a su disposición en Lecaroz, de manera que, a pesar de que el instrumento ha conocido algunas transformaciones desde entonces, la esencia permanece. De ahí el interés particular que tenía David Gálvez en presentar esta Misa de difuntos del Padre Donostia precisamente en esta iglesia, en un evento donde por cierto estaba presente Aurelio Sagaseta, que fue el encargado de pasar las páginas del organista cuando este Réquiem se interpretó en el funeral del compositor.

Hablamos seguramente de una de las obras más importantes compuestas en España dentro del espíritu del llamado movimiento cecilianista, una corriente que preconizaba la vuelta en la composición de obras religiosas a los orígenes, a las raíces del canto gregoriano y la polifonía renacentista.

Esta Misa de difuntos del Padre Donostia es una obra de amplias dimensiones, en la que aparecen constantes referencias en cada movimiento a las melodías gregorianas correspondientes y donde observamos una escritura coral fluida y de transparente polifonía, muy en el espíritu de la Misa de difuntos de Maurice Duruflé, casi estrictamente contemporánea, aunque la escritura del Padre Donostia navarro muestra mucha mayor sobriedad. El protagonismo del órgano es constante a lo largo de toda la obra; no puede decirse que tenga ningún solo importante, pero el color del acompañamiento del órgano domina la textura coral en todo momento, de manera que podemos decir que es tan protagonista de la obra como el coro.

Esta Misa de difuntos del Padre Donostia está ligada a la Historia reciente de la Coral de Cámara de Pamplona, que grabó la obra hace casi dos décadas para el sello RTVE Música con su entonces titular, David Guindano. En esta ocasión, ofrecieron una interpretación bien medida de la obra, donde David Gálvez supo presentar el discurso polifónico con limpieza y abordó una interpretación sin prisas pero sin pausas, siempre atenta a la conjunción sonora entre el órgano y el coro.

Contó con tres solistas vocales que realizaron intervenciones meritorias, sobre todo en la sección central del Ofertorio. Y la versión se habría redondeado si David Gálvez hubiera separado algo más cada una de las diferentes secciones de la Misa entre sí. Hablamos de una obra pensada para ser interpretada en la liturgia, donde muchos de los números se interpretan necesariamente con gran separación; no es necesario apresurarse para intentar buscar una unidad.

El concierto se completó con la Misa brevis del propio David Gálvez, una realización del Ordinario de la Misa que prescinde del Credo pero que, por lo demás, no recorta ninguna parte del texto litúrgico.

La obra se presentaba como un complemento natural del Réquiem de Donostia, porque su escritura no es particularmente modernista y también hay gran protagonismo para el órgano, pero lo cierto es que la obra del capuchino navarro tenía entidad suficiente para protagonizar el concierto en solitario. En cualquier caso, la Coral de Cámara de Pamplona ofreció una interpretación plenamente convincente de la obra.

En conjunto, fue un concierto ideal para redescubrir una obra maestra como la Misa de difuntos del Padre Donostia, una de esas composiciones que deberían ser clásicas en las programaciones musicales pamplonesas.

Autor entrada: xabier armendariz

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