Eslava Miserere Jesús María Echeverría 21/03/2016

Creando tradición

 

Lunes, 21 de Marzo de 2016. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Noemí Irisarri y Andrea Jiménez, sopranos. Hugo Bolívar, contratenor. Igor Peral, tenor. David Ortega, barítono. Coro de la Federación de Coros de Navarra. Jose Antonio Huarte, director del coro. Orquesta Sinfónica Goya. Jesús María Echeverría, director. Hilarión Eslava: Gran Miserere para solistas, coro y orquesta, (1835). Concierto inscrito en el Festival de Música Sacra de Pamplona 2016.

 

Suele decirse que, en nuestras tierras, todo aquello que se repite dos años consecutivos tiende a convertirse en tradición. Cuando el año pasado se presentó el Miserere de Hilarión Eslava en la Catedral de Pamplona, los impulsores de la iniciativa ya manifestaban su deseo de perpetuar la costumbre en el tiempo, así que no resulta sorprendente que, en el contexto de este nuevo Festival de Música Sacra, la obra haya vuelto a sonar. Eso sí, se ha optado acertadamente por trasladar el concierto a Baluarte. Frente a la acústica algo traicionera de la Catedral, la sala de conciertos permite distinguir mejor los detalles y valorar las aportaciones de todos los intervinientes.

El Gran Miserere de Eslava ha sido y es una obra muy importante en ciudades como Sevilla y Baeza. Hilarión Eslava lo compuso en 1835 para atender necesidades litúrgicas (oficio de Tinieblas del Miércoles y el Viernes Santo), pero las influencias operísticas son palpables y han generado multitud de versiones alternativas. Al igual que el año pasado, la interpretación se basó en una nueva versión de la obra. Las condiciones acústicas y nuestro mayor conocimiento de la partitura habitual nos permiten percibir mejor algunos cambios armónicos respecto a otras versiones usuales, la adición de un extenso complemento a la introducción del “Auditui”, la escritura únicamente para viento del “Cor mundum”, etc. También se omitió sabiamente el Do de pecho que los tenores solistas suelen emitir al final del “Benigne”.

Jesús María Echeverría ha pulido su concepción de la obra. Los tempi fueron en esta ocasión relativamente lentos, salvo en los movimientos con aire de siciliana como el “Tibi soli”, adecuadamente fluidos. Siguió prevaleciendo una visión eminentemente lírica de la obra, aunque dejando que el coro se expandiera a su gusto en pasajes dramáticos (final del “Ecce enim”). Sí se echó de menos un enfoque algo más coherente a la hora de escoger los momentos para retener el tempo. Pasajes como el solo de violín del “Amplius” requerían seguramente más libertad en ese aspecto.

Los solistas hicieron un buen trabajo en conjunto. Noemí Irisarri y Andrea Jiménez repitieron su gran actuación del año pasado y demostraron que, aunque el “Redde mihi” suele hacerse con voces blancas, el uso de dos buenas sopranos permite una depuración técnica muy deseable. Aunque nosotros escuchamos con nitidez el fraseo contenido de Hugo Bolívar, quienes estuvieran situados al final de la sala habrían tenido más problemas para percibirlo. Igor Peral, con esa manera de emitir tan particular, completó una actuación muy interesante cantando la parte del tenor solista con sumo gusto, siguiendo la concepción bastante comedida del director. David Ortega también realizó una buena actuación.

El Coro fue preparado para la ocasión por Jose Antonio Huarte. Actuaron con brío y contundencia y, aunque puntualmente hubo pequeñas imprecisiones, sostuvieron la interpretación a buen nivel. Al escuchar en Baluarte a la Orquesta Sinfónica Goya, asomaron ocasionalmente las costuras propias de un conjunto de estudiantes, sobre todo en las cuerdas, pero los solistas de la madera realizaron una actuación especialmente cuidada.

En conjunto, fue una nueva interpretación de este Miserere de Eslava, recuperado por segundo año consecutivo para la Semana Santa pamplonesa y en condiciones más óptimas que en la ocasión anterior. Se trata sin duda de una obra que, al menos cada cierto tiempo, se debería programar en Pamplona y estos intérpretes son perfectamente capaces de hacerle justicia. Si su objetivo es crear tradición, están dando pasos importantes en la dirección adecuada.

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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