EMSEMBLE ARTEFACTUM CANTA “¡VIVA EL VINO!” EN LA SMAE DE ESTELLA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“¡Viva el vino!”

Domingo, 6 de septiembre de 2020. Iglesia de San Miguel de Estella. Ensemble Artefactum (Alberto Barea, canto y cromornos; César Carazo, canto y viola; Jose Manuel Vaquero (canto, órgano portativo y zanfoña; Ignacio Gil, flautas de pico, oboe de cápsula, gaita y coros; Álvaro Garrido, percusión y coros). Obras anónimas de los siglos XIII, XIV y XV y extraídas de las Cantigas de Santa María recopiladas por Alfonso X el Sabio, el Códice de las Huelgas y el Roman de Fauvel y de Teobaldo IV de Champaña y François Rabellais. Concierto inscrito en la LI Semana de Música Antigua de Estella 2020.

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Pocos períodos de la Historia de la Música están tan mediatizados como la Edad Media por los tópicos. La omnipresencia posterior del canto gregoriano y la manera tan estilizada con que los Monjes del Monasterio de San Pedro de Solesmes recuperaron el repertorio litúrgico nos han impedido ver otras facetas de la música medieval. Da la impresión de que muchos intérpretes especializados en este repertorio tienden a hacerlo con mucho respeto y seriedad, como si quienes vivían en la Edad Media no tuvieran necesidad de entretenimiento o, en tales casos, lo hicieran de manera más bien contenida.

Pero el hecho es que en la Edad Media sí que había música de entretenimiento y canciones con textos dedicados a los placeres más mundanos. Por eso era de entrada especialmente interesante este concierto ofrecido por el Ensemble Artefactum, un conjunto especializado en música medieval que ha recopilado un programa en torno al vino. En él, se hacía un recorrido por la música de los siglos XII al XV, sin olvidar las menciones a dicha bebida en las cantigas recopiladas por Alfonso X el Sabio, el Códice de las Huelgas y el Roman de Fauvel, ese relato cómico del siglo XIV en el que se critican los males políticos de su momento histórico, que tampoco son tan diferentes de los nuestros. Como no podía ser de otra manera, no faltaron canciones extraídas de los célebres Carmina Burana, siendo la más importante “In taberna quando sumus”, un poema especialmente recordado porque fue musicalizado por Carl Orff en su célebre cantata escénica; la versión medieval es ciertamente más graciosa, porque saca mucho más partido de la sección central, en la que después de brindar por todo cristiano, los fieles difuntos, los navegantes, los monjes vagos y las hermanas frívolas, entre otros colectivos, se termina de manera memorable: “Por el Papa y por el Rey, beberán todos sin ley”. Y aún hubo una pequeña excursión al Renacimiento para escuchar ese conocido “Quand je bois du vin claret”, que la editorial de Pierre Attaignant convirtió en uno de los mayores éxitos del siglo XVI.

Hablamos por tanto de un programa muy atractivo, que además se presta para utilizar una gran cantidad y variedad de instrumentos. El Ensemble Artefactum aprovechó esa posibilidad con un conjunto sobrio pero eficaz, utilizando una viola en muchas canciones, órgano portativo o zanfoña para sostener los bordones y una percusión muy eficaz.

Para conseguir una mayor brillantez en momentos puntuales, había flautas de pico, oboe de cápsula y gaita, sin olvidar la sonoridad nasal de los cromornos, y todo ello utilizado de manera que siempre podía escucharse a los cantantes y los textos. No faltaron tampoco ciertas escenificaciones, sobre todo en In taberna. El resultado no tenía nada que ver con la vieja receta de René Clemencic (ya se sabe, tocar todo fuerte y rápido), pero tampoco se escatimaron medios instrumentales ni se presentaron interpretaciones demasiado estilizadas.

En conjunto, fue un concierto muy logrado, dedicado a un repertorio no muy conocido por el público general. Fue una lástima que el público no pudiera seguir los textos completos de estas canciones, todos ellos de gran calidad, pero el resultado fue un homenaje a esa bebida que, consumida con moderación, tanto ha alegrado la vida a muchos a lo largo de los siglos.

Autor entrada: xabier armendariz

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