ELKHOS CON “ESPIRITUALIDAD” EN LEIRE

CLÁSICA Xabier Armendáriz

Espiritualidad

Sábado, 24 de agosto de 2019. Iglesia del Monasterio de San Salvador de Leyre. Grupo Vocal Elkhos. Carlos Gorricho, director. Canto gregoriano y obras de Franz Xaver Biebl, Ola Gjeilo, Josu Elberdin, Maurice Duruflé, Pablo Casals, Calixto Álvarez, John August Pamintuan y Francisco Madina. Concierto inscrito en el Festival Kultur 2019.

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Con mucha frecuencia, los lugares en los que se realizan los conciertos determinan los programas de obras que se interpretan y, sin duda, esto ocurre casi siempre en las citas que se celebran en el Monasterio de Leyre. Más allá de algunas salidas inesperadas (ese particularísimo arreglo de la Rhapsody in blue de Gershwin que escuchamos la semana pasada), las obras que se programan en Leyre suelen tener un alto contenido espiritual. No es de extrañar, dado el lugar en que se enclava el edificio, su historia y su dedicación.

Como viene ocurriendo desde hace años, el Festival Kultur Navarra ha programado una de sus citas en el Monasterio de San Salvador de Leyre. En esta ocasión, se encargó de la sesión el Grupo Vocal Elkhos, que ha enfatizado precisamente el carácter espiritual del concierto. En palabras del presentador que dirigió el evento, Javier Iribarren, se trataba de ofrecer una “oración colectiva” utilizando los mismos textos que, generación tras generación, se han escuchado en la abadía benedictina; las explicaciones, muy bien llevadas durante toda la sesión, sirvieron para ordenar el programa en bloques más unitarios.

Naturalmente, hubo pocas interpretaciones directas de canto gregoriano (aunque algunas obras sí incorporan específicamente citas del repertorio litúrgico medieval); el concierto suponía más bien un repaso por algunos hitos del año litúrgico y oraciones significativas, utilizando para ello música del siglo XX.

En definitiva, era un repertorio de gran espiritualidad, poco dado en general al dramatismo, quizá con la excepción de una de las dos musicalizaciones de O vos omnes que se ofrecieron. La obra más curiosa desde el punto de vista sonoro fue el Lachrimosa de Calixto Álvarez.

En ella, las voces masculinas interpretan el texto latino mientras que las voces femeninas introducen un tropo, un texto alternativo en la lengua de los negros procedentes de la costa occidental de África y llevados a América para la esclavitud. Al mismo tiempo, la emisión que se pide a las cantantes del coro es diferente, más abierta de lo que habitualmente se considera correcto en nuestra estética occidental.

Musicalmente, la interpretación de todo el programa fue muy lograda. Más allá de algunas pequeñas dudas de afinación en la parte inicial de la sesión, poco a poco todos los miembros del coro, muchos de ellos cantantes altamente experimentados, entraron perfectamente en el estilo.

Se vieron muy ayudados por la propia acústica de la iglesia; como los tempi eran lentos, eso permitía que los ecos pudieran disiparse por completo sin que se dieran mezclas extrañas de sonoridades. Si a esto añadimos que el rango dinámico entre las sonoridades más quedas y las más potentes era particularmente amplio, se entenderá que el concierto produjo un efecto considerable en el público.

Fue especialmente emotivo el Gure aita de Francisco Madina, dedicado a todos los fallecidos en el monasterio, incluyendo muy especialmente al Padre Augusto, primer abad de Leyre desde la restauración del monasterio en el siglo XX, fallecido el viernes pasado.

Al final de la sesión, el público aplaudió a los miembros del Grupo Vocal Elkhos mientras éstos salían de la iglesia poco después de terminar la última obra. La intención de los organizadores, no expresada explícitamente, era que la sesión hubiera terminado en completo silencio. Habría sido la mejor forma de coronar un evento que sólo puede definirse de forma completa con una única palabra: espiritualidad.

Autor entrada: xabier armendariz

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