EL FESTIVAL NAK CON «MÚSICA PRIMORDIAL» EN CONDESTABLE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Música primordial»

El preludio de El oro del Rin de Richard Wagner es uno de los comienzos más evocadores de la Historia de la Música. Con él, se inician las quince horas de música que componen el monumental ciclo de cuatro óperas titulado El anillo del nibelungo, y Wagner creó para dicha ocasión una verdadera música iniciática. Lo primero que se escucha es una nota en los contrabajos, que inicia un arpegio que se va desplegando lentamente hacia arriba. La idea es describir el amanecer del mundo, el despertar de la naturaleza. Poco a poco, los arpegios se van desplegando cada vez a mayor velocidad, hasta que los motivos iniciales, que van agitándose y convirtiéndose en la representación ondulante del río Rin. El resultado es hipnótico y, sin duda, la mejor introducción para el universo cosmológico que está por venir.

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En el comienzo del concierto que nos ocupa, se creó una sensación similar. El Coro MUOM se presentaba en el Festival NAK, más exactamente en el Patio del Palacio del Condestable, ofreciendo su espectáculo Terra. Se inició también con una representación sonora del despertar de la naturaleza, construida musicalmente con herramientas no muy diferentes de las que se puede encontrar en el citado preludio de El oro del Rin. Sólo un elemento musical separa ambos lenguajes: la obra de MUOM no evoluciona sólo utilizando un arpegio, sino más bien utilizando las aproximaciones más directas que nuestro sistema musical occidental ofrece a los armónicos naturales del sonido. Por eso, conforme la textura se hace más densa y el tempo se anima, el resultado sonoro es más disonante. No obstante, el carácter hipnótico y primordial permanece.

La actuación del Coro MUOM en el Festival NAK se enmarcaba dentro de la temática general del certamen en 2022: “El paso del mito al logos”. Este espectáculo, Terra, es una manera de volver a conectar a los asistentes con la naturaleza. El coro MUOM es una formación mixta compuesta por siete cantantes, dos de los cuales también tocan instrumentos, más exactamente violín y percusión. Hablamos de una agrupación compuesta por grandes cantantes de coro, pero que no sólo emiten de manera tradicional según los criterios del mundo clásico, sino que también emiten armónicos simultáneos que se distinguen claramente del sonido fundamental. La plantilla de percusión incluye instrumentos procedentes de diferentes regiones del mundo, y el violín solista tiene reservada una amplia cadencia en el espectáculo, cuyo estilo musical recuerda por lenguaje musical y factura virtuosística a la que puede escucharse al comienzo de Tzigane de Ravel. De hecho, en el resto de las composiciones no deja de haber alusiones a escalas y modelos rítmicos provenientes de diferentes regiones del mundo; también la propia emisión vocal, en particular la de los dos octavistas, cantantes que afrontaban notas de profundidad abisal, lejos del alcance incluso de los bajos normales.

A lo largo de la sesión, el Coro MUOM se mostró como un conjunto de un nivel técnico realmente superior. Los octavistas tuvieron alguna vacilación ocasional de afinación, pero en notas tan profundas eso es una cuestión menor. El concierto se cerró con una improvisación colectiva realizada por todos los miembros del coro, que rodearon literalmente al público y permitieron que cualquier persona pudiera intervenir.

Fue un espectáculo que quizá no se corresponda con lo que se espera de un festival de música contemporánea, pero por eso mantuvo la atención de un público más diverso y plural. La potencia del espectáculo de MUOM se vio enriquecida por las particularidades acústicas del Patio del Palacio del Condestable para crear una experiencia de rara intensidad.

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Autor entrada: xabier armendariz

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