Dúo de Salzburgo Haydn Schubert Schulhoff Mozart 06/02/2014

Siempre lo mismo

 

Jueves, 6 de Febrero de 2014. Sala de Actos del Centro Civican de Pamplona. Dúo de Salzburgo, (Ivonne Timoianu, violonchelo; Alexander Preda, piano). Franz Joseph Haydn: Divertimento para violonchelo y piano en Re mayor, Hob. IV número 2. Franz Schubert: Viaje de invierno, D. 911: Selección, (arreglo para violonchelo y piano), (1828). K. Schirk: Cello… Up!, (2013). Erwin Schulhoff: Sonata para violonchelo y piano en Do mayor, Op. 17, (1914). Wolfgang Amadeus Mozart: Suite Papageno sobre melodías de La flauta mágica, (arreglo para violonchelo y piano), (1791). Concierto inscrito en el Programa de Actividades Culturales organizado por la Fundación Caja Navarra con la colaboración del Centro Cultural de Austria.

 

En uno de sus conciertos para jóvenes, el director estadounidense Leonard Bernstein disertaba sobre el sonido orquestal “ideal”. Aunque en teoría la exposición se centraba en el sonido únicamente, Lenny no podía evitar dejar de hablar de la interpretación y del fraseo adecuado a cada época y estilo. La conclusión que pretendía demostrar, y Bernstein lo logró por medio de ejemplos muy ilustrativos y conformes con su habitual didactismo, es mostrar que no hay recetas interpretativas válidas para todo tipo de repertorios, sino que la manera de tocar ha de ser adaptada al estilo individual del autor y la obra.

El conjunto que hoy nos ocupa, el Dúo de Salzburgo, está compuesto por músicos bien trabajados técnicamente, y que no tienen problema alguno en tocar cualquier obra a la que deban enfrentarse. Sin embargo, mostraron en esta velada un inconveniente: con independencia del repertorio que interpretaban, todo parecía sonar igual. Lo mismo Haydn que Schubert o Schulhoff, sus interpretaciones se distinguieron por fraseos amplios, expansividad expresiva, tempi extremos y un sonido general muchas veces demasiado grande para la sala en la que se desarrollaba el concierto.

Por lo que hasta ahora se ha comentado, puede comprenderse que todo lo que en el programa era repertorio clásico o romántico sonara en muchos momentos falto de estilo. Las obras de Schubert, Haydn y Mozart aquí incluidas necesitan un fraseo natural, franco, que no suene en ningún momento artificioso. El Minueto del Divertimento de Haydn, como todos los minuetos, debería haber tenido un aire de elegancia y nobleza, en donde tantos rubatos y juegos con el tiempo no tienen cabida. Sobre todo, el drama del protagonista del Viaje de invierno de Schubert es fundamentalmente interior, que es precisamente lo que le da a esta música maravillosa todo su poder. En ese aspecto, “Die Nebensonnen” fue paradigmático del desenfoque general de la interpretación, con su tiempo lentísimo y su fraseo poco sincero.

Hubo, sin embargo, una obra que sí mereció la pena escuchar. El compositor Erwin Schulhoff (1894-1942), fallecido trágicamente víctima de la barbarie nazi, había compuesto en 1914 una Sonata para violonchelo y piano siguiendo un lenguaje heredero de Brahms, aunque con algunos leves retazos impresionistas. La obra muestra un gran conocimiento por parte del autor checo de la escritura para ambos instrumentos. Por otra parte, esta sonata sí agradece un acercamiento más expansivo, y por eso mismo el enfoque adoptado por los intérpretes resultó más adecuado que en el resto del repertorio. En particular, el segundo movimiento, con sus resonancias debussystas, fue bastante logrado. Sólo algunas fluctuaciones de tempo poco justificables en el Finale empañaron en parte el resultado.

En conjunto, y dejando de lado el indudable interés de la obra de Schulhoff, el concierto no alcanzó particular interés. Tanto Civican como los Civibox del Ayuntamiento de Pamplona suelen trabajar en general con jóvenes músicos navarros. Al margen de restricciones puramente económicas, la velada que nos ocupa debe enseñarnos que ese es el camino a seguir, y que no necesariamente hay que buscar en lugares lejanos, aunque sea en países musicalmente tan relevantes como Austria, un resultado interpretativo que podemos encontrar perfectamente a la vuelta de la esquina.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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