Clásica Xabier Armendáriz
«Descubrimientos»
Sábado, 23 de agosto de 2025. Iglesia del Monasterio de San Salvador de Leyre. Luken Munguira, tenor. Jose Luis Echechipía, órgano. Obras de Henry Purcell, Johann Bernhard Bach, Georg Friedrich Händel, John Stanley, Ralph Vaughan Williams, Jose Antonio Zulaika (Padre Donostia), Joseph Jöngen y Jesús Guridi. Concierto inscrito en la Quincena Musical de San Sebastián 2025.
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Llegado el mes de agosto, llega a su apogeo la temporada de festivales de música. En nuestro entorno, la principal cita es sin duda la Quincena Musical de San Sebastián, que ya se acerca a su recta final. Hasta ahora, ha sido un festival marcado por el doble éxito previsible de Xabier Anduaga, primero participando en la interpretación del Stabat mater de Rossini y después por un recital en solitario. También el certamen ha conocido la recuperación de Amaya de Jesús Guridi, aunque haya sido sólo en versión de concierto. Finalmente, la pianista japonesa Mitsuko Uchida ofreció las tres últimas sonatas para piano de Beethoven, un programa de gran exigencia tanto para ella como para el público y donde se escucharon tres versiones bien cohesionadas y fraseadas con gran atención. Fue especialmente reveladora la manera en que Uchida consiguió unificar los temas con variaciones que cierran las dos sonatas extremas: lo complicado de ambos movimientos es conseguir la unidad del conjunto del episodio, pero respetando el carácter individual de cada variación, cambios de tempo incluidos.
Además, la Quincena Musical de San Sebastián ofrece, ya desde hace años, un concierto en el Monasterio de Leyre en cada edición, casi siempre relacionado con la música para órgano. En este caso, Jose Luis Echechipía, organista titular del lugar, acompañaba al tenor Luken Munguira. Hablamos de un cantante joven, con una voz más bien ligera ideal para el repertorio de la canción de concierto y la música antigua. Por eso, era de entrada un acierto proponer un programa centrado en la canción de concierto inglesa, tanto en el siglo XVII-XVIII como en la primera mitad del siglo XX, complementado por un par de incursiones en la música del Padre Donostia y Jesús Guridi.
Fue un concierto musicalmente variado y agradable, donde destacó el descubrimiento de las canciones de Ralph Vaughan Williams, un corpus que no es muy conocido fuera de Inglaterra pero que demostró poseer un interés indudable. El estilo “tópicamente pastoral”, del que tantas veces se habla para describir la obra del compositor inglés, se percibe en muchas ocasiones, pero la versión con acompañaiento de órgano permite que las canciones adquieran una densidad más que interesante.
Musicalmente, los resultados fueron algo variables. En las canciones de Henry Purcell, Jose Luis Echechipía decidió utilizar como base de su acompañamiento el arreglo para piano que preparó Benjamin Britten. Sin embargo, las voces que interpretaban la música antigua en época de Britten eran más amplias de lo que se estila en la actualidad, y el acompañamiento que ofreció Echechipía resultó algo excesivo.
Todo comenzó a cambiar al llegar a las canciones de Vaughan Williams, donde curiosamente la escritura algo más densa no resultó nada problemática. En todo momento, Luken Munguira demostró gran calidad de fraseo y musicalidad. Al terminar el concierto, ambos intérpretes ofrecieron como propina Des Wanderers Nachtlied de Schubert, reflejando el silencio y la soledad del lugar donde se enclava el Monasterio de Leyre. Fue una alusión ideal para recordarnos el valor de la escucha y de la reflexión, especialmente en una sociedad tan acelerada.

