Coral de Cámara de Navarra David Guindano Flecha el Viejo 23/12/2013

¡Marchando una de ensaladas!

 

Lunes, 23 de Diciembre de 2013. Iglesia de San Nicolás de Pamplona. Daniel Oyarzábal, órgano. Capilla Renacentista Miguel Navarro de la Coral de Cámara de Navarra. David Guindano, director. Mateo Flecha el Viejo: La negrina. El fuego. El jubilate. Sebastián Aguilera de Heredia: Ensalada para órgano. Mateo Flecha el Viejo: La guerra. La bomba. Concierto inscrito en los conciertos navideños organizados por el Ayuntamiento de Pamplona.

 

Al buscar en el Diccionario de la Lengua Española el término ensalada nos encontramos, entre otras, con la siguiente definición: “Mezcla confusa de cosas sin conexión”. Más allá de las acepciones gastronómicas del término, las varias definiciones que hacen referencia a la literatura tienden a considerar la ensalada precisamente como una composición donde se emplea una variedad de estrofas y versos de diferente medida.

A comienzos del siglo XVI, surgió en España un género musical al que se conoció como ensalada. Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana de 1611, lo definió así: “Y porque en la ensalada echan muchas yerbas diferentes, carnes saladas, pescados, azeytunas, conservas, confituras, yemas de huevos, flor de borraja, grageas y de mucha diversidad de cosas se haze un plato, llamaron ensaladas un genero de canciones que tienen diversos metros, y son como centones, recogidos de diversos Autores. Éstas componen los Maestros de Capilla, para celebrar las fiestas de la Natividad; y tenemos de los Autores antiguos muchas y muy buenas, como el molino, la bomba, el fuego, la justa”. En una ensalada se mezclan el español y el latín, lo culto y lo popular, lo religioso con lo profano, la Historia con la actualidad, lo grave con la burla más picante.

El repertorio de ensaladas renacentistas conservado hasta hoy no es amplio, pero ciertamente es sustancioso, y nos permite hacernos una idea aproximada de lo que debió representar este género en aquellos tiempos. Por distintas razones, no había habido demasiadas oportunidades de disfrutar de este tipo de composiciones en Pamplona, pero muy oportunamente la Coral de Cámara de Navarra ha aprovechado las celebraciones navideñas para recuperar algunos de los “grandes éxitos” del género, entre ellos algunos de los citados por Covarrubias, firmados por su máximo representante: Mateo Flecha el Viejo (1481-1553).

Para la ocasión, Guindano reunió un plantel relativamente modesto, en especial en número de efectivos instrumentales. Dado que no se sabe con certeza con qué medios instrumentales se contaba en el siglo XVI para interpretar estas obras, Guindano unió a los miembros de la Coral de Cámara de Navarra un acompañamiento de órgano, que se limitaba a doblar las voces, creando así una textura cálida. No obstante, en ningún momento se perdió agilidad, algo que potencialmente podía haber ocurrido dado el peso que puede alcanzar un acompañamiento organístico. En ello tuvo mucho que ver Daniel Oyarzábal, que asimismo interpretó una obra a solo de Aguilera de Heredia con su habitual maestría.

Pero sobre todo lo que presidió estas lecturas fue la propiedad estilística. Guindano sabe que la gracia de estas deliciosas obritas es precisamente la riqueza de los contrastes, el desenfado de los aires de danza frente al recogimiento de las citas de romances o música eclesiástica. Cuidando como siempre la dicción del texto, Guindano construyó las diferentes ensaladas mimando cada detalle y dando a cada cita su peso específico. Fluyó la emoción en la alusión al romance “Mira Nero de Tarpeya” en El fuego, quizá la más redonda compositivamente y la mejor interpretada en su conjunto en el concierto. Pero no se quedaron atrás los momentos cómicos, y en ese aspecto fue impagable el final de La negrina, en el que los miembros del coro tenían que imitar las voces de los sirvientes guineanos que trabajaban en la corte valenciana en donde servía Flecha el Viejo.

Por otra parte, y de manera oportuna, Guindano supo presentar antes de las interpretaciones los principales elementos para que el público pudiera entender el contexto y el sentido de cada una de las ensaladas, además de proporcionar a los asistentes los textos, un detalle importante  para poder comprender la naturaleza de estas canciones y el sentido que adquirieron en su época.

En conjunto, fue una velada de altísimo interés, por traernos un repertorio delicioso y de extraordinario valor, que en Pamplona muy pocas veces se ha escuchado en tiempos modernos. La verdad es que nos quedamos con ganas de repetir ración.

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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