«CONTRADICCIONES» LA CORAL DE CÁMARA DE NAVARRA CON OBRAS DE WILLIAM BYRD EN EL CONVENTO RECOLETAS

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Contradicciones”

La coronación del rey Carlos III de Inglaterra conllevó, a los ojos del mundo, un extraordinario despliegue del poderío de las instituciones musicales británicas, sobre todo inglesas. Se congregó una amplia orquesta, con participación de agrupaciones procedentes de todo el Reino Unido; participaron directores y solistas de gran relieve internacional, como Bryn Terfel, John Eliot Gardiner y Antonio Pappano. Se encargaron doce obras a otros tantos compositores, el mayor número de encargos de este tipo que se han realizado para una coronación real. Y todo esto en un momento en el que las instituciones musicales británicas pasan por una importante crisis de financiación. Pero no fue ésta la única paradoja del programa musical de la coronación del rey Carlos III. Dentro del servicio religioso, se interpretó el Gloria de la Misa a cuatro partes de William Byrd, sin duda uno de los mejores compositores ingleses de la segunda mitad del siglo XVI. Hablamos de música de gran calidad, de la mejor que se compuso durante aquel período, pero por un autor decididamente católico y que, aunque también compuso obras pensadas para la liturgia anglicana, tuvo que ocultar sus creencias durante buena parte de su vida. Así nos lo recordó David Guindano en el concierto que ahora nos ocupa.

Y es que la Coral de Cámara de Navarra ha dedicado su concierto más reciente a recordar la figura de William Byrd, de quien se cumplen 400 años de su muerte. Hablamos de un autor de obras religiosas equiparable por calidad a los Tomás Luis de Victoria, Giovanni Pierluigi da Palestrina u Orlando di Lasso, aunque con rasgos característicos. No encontramos en él el relativo academicismo de Palestrina, ni el sentido expresivo de los otros dos autores citados. La música de William Byrd debe mucho a la tradición de un Josquin, con sus dúos de parejas de voces al comienzo de las secciones de sus misas y motetes y la construcción tan perfecta desde el punto de vista formal de sus obras. El programa ideado por David Guindano y la Coral de Cámara de Navarra incluía seguramente sus obras más importantes: la citada Misa a cuatro partes al completo y su Infelix ego, una musicalización de las meditaciones que Girolamo Savonarola, el férreo opositor del régimen de los Medici en Florencia, realizó a partir del Miserere días antes de ser quemado en la hoguera. Para abrir boca, se escucharon obras de William Cornysh y Thomas Weelkes, para enmarcar la figura de Byrd desde su pasado y su entorno inmediato.

Como decía David Guindano, hablamos de música relativamente conocida por los discos (los conjuntos ingleses han grabado una y otra vez este repertorio), pero que resulta complicado escuchar en directo fuera del entorno británico. La Coral de Cámara de Navarra ofreció interpretaciones muy importantes de las obras de Byrd, una vez que la sección masculina del coro llegó a asentarse. Guindano tomó tempi fluidos, que permitieron que la música avanzara sin pesadez pero permitió escuchar con claridad la riqueza contrapuntística de estas obras. No es un repertorio nada fácil para el coro, pues las costuras quedan especialmente expuestas en muchos momentos (particularmente al comienzo del Infelix ego), y en conjunto vivimos una velada de gran nivel, que terminó con una interpretación del Ave verum de Byrd, quizá la obra más interpretada del compositor. En conjunto, fue un concierto que dejó ver algunas de las paradojas que rodean a un músico fascinante, William Byrd, autor fundamental para entender el panorama musical inglés de las últimas décadas del siglo XVI y la primera mitad del XVII..

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *