Concierto Museo de Navarra Ocho miradas a Chillida 20/06/2014

Ocho miradas

 

Viernes, 20 de Junio de 2014. Capilla y Salón de Actos del Museo de Navarra. Iagoba Fanlo, violonchelo. Ocho miradas a Chillida, (2014, estreno absoluto): Obra colectiva conformada por movimientos escritos por Pedro Gómez, César Gallego, Carlos Vences, Jose María Ciria, Ana Barrillero, Alicia Morote, Manuel Pacheco y Carlos Núñez.

 

Uno de los fenómenos más estudiados por los sociólogos de la Música ha sido la crisis del concierto clásico. Tanto gestores como intérpretes perciben que el concierto al uso está atravesando cierta crisis, al igual que la música clásica en general. Pero donde más se ha abierto el abismo ha sido entre los compositores contemporáneos y el público. Aunque desde la época de Magister Perotinus (ca. 1160-ca. 1230) cada innovación trajo consigo polémicas entre diferentes facciones, a partir de  la época de Schönberg la distancia entre el público y la nueva música no ha hecho sino crecer. Las razones incluyen la posibilidad de acceder a todo tipo de música con sólo un clic, la influencia de los medios de comunicación y el sistema educativo, la actitud distante de algunos intérpretes o la propia complejidad del pensamiento de los compositores, entre otras.

Así las cosas, es de agradecer la organización de eventos como el que nos ocupa, celebrado en el Museo de Navarra con la presencia de ocho compositores recién graduados del Conservatorio Superior de Música de Madrid. Animados por su profesora Teresa Catalán, han realizado una obra colectiva, Ocho miradas a Chillida, en la que cada uno de los movimientos ha sido firmado por uno de ellos. El punto de partida viene de las palabras que figuran en la obra Gravitación de Chillida: Tiempo, Ritmo, Pausa, Silencio, Medida, Acorde, Intervalo y Reposo. Esta obra colectiva se estrenaba en el concierto que nos ocupa, y mostró un resultado de gran interés.

Aunque cada movimiento de la obra fue escrito por un compositor distinto, sorprendió la unidad estilística subyacente en el conjunto. La mayor parte de los ocho movimientos tenían en común una gran inteligencia en el manejo de los silencios y un carácter inquietante y expresionista. En muchos casos, las palabras que tienen más connotaciones musicales fueron interpretadas de la manera más abstracta posible, lo que enriquecía la audición de la obra y a la vez dificultaba posiblemente su comprensión para un público amplio.

Con todo, fue el violonchelista Iagoba Fanlo quien permitió apreciar la obra en todo su esplendor. Los ocho compositores planteaban retos constantes al intérprete, dificultades de orden técnico y musical que sólo puede resolver un solista de primer nivel. Fanlo, que es un intérprete extraordinario, supo realizar los pensamientos de los diferentes autores y presentarlos al público con claridad y concisión.

Después del concierto, se proyectó un video y se celebró una mesa redonda, moderada por Teresa Catalán, en la que los compositores y el público tuvieron ocasión de intercambiar impresiones y debatir sobre las obras. Se reflexionó sobre un abanico de temas de gran amplitud, y se formularon ideas que en algunos casos son ya  de tradición consolidada en el pensamiento de vanguardia. Los autores de la obra defendieron la necesidad de una mayor conexión entre las artes, una ruptura con el concierto tradicional y una visión más amplia y renovada del fenómeno musical. Aunque las formas en las que se expresaron determinadas ideas sonaran ocasionalmente demasiado radicales, la sesión tuvo la virtud de no dejar a nadie indiferente.

En conjunto, fue una velada de gran interés; no todos los días hay ocasión de escuchar el estreno de obras de ocho compositores, que a la vez defienden su acercamiento al fenómeno sonoro y a la época que les ha tocado vivir.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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