Concierto Garaikideak 07/11/2013

Kosmos

 

Jueves, 7 de Noviembre de 2013. Centro de Arte Contemporáneo de Huarte. Aitor Urquiza, txistu. Irene Villar, flauta. Casandra Álvarez y Beatriz Monreal, oboe. Íñigo Remírez de Ganuza, trompeta. Uxue Roncal, clarinete. Javier Pérez, clarinete bajo. David Johnstone, violonchelo. Maite Martínez de San Vicente, Endika Gutiérrez y David Cantalejo, piano. Javier Pelegrín, percusión. Yolanda Campos, electrónica. Yolanda Campos: Encuentros, (2013, estreno absoluto). Capricornio, (2013, estreno absoluto). Patxi Rodríguez: Casiopea, (2013, estreno absoluto). Urtzi Iraizoz: Ubera, (2013, estreno absoluto). David Cantalejo: Kepler-47, (2013, estreno absoluto). Carlos Rodrigo: Sistema solar, (2013, estreno absoluto). Ignacio Fernández Galindo: Especulación, (2013, estreno absoluto). Concierto organizado por el Centro de Música Contemporánea Garaikideak.

 

A comienzos de los años veinte del pasado siglo, Arnold Schönberg fundó junto con otros compositores amigos suyos, entre ellos Anton Webern y Alban Berg, una sociedad dedicada a la música de su tiempo. La asociación, conocida con el nombre de Sociedad para Ejecuciones Musicales Privadas, era un club selecto en donde se interpretaban obras compuestas recientemente. Los autores incluidos eran muy diversos, contándose entre ellos Debussy, Hans Eisler, Bartok, Schönberg, Mahler o Milhaud, entre otros. Todas las composiciones se trabajaban con mucho detalle y se interpretaban ante un público receptivo, lejos de públicos excesivamente conservadores  predispuestos a forzar escándalos ante las novedades.

Han pasado los años y las obras contemporáneas ya no producen escándalos, pero la situación para los compositores no ha mejorado. Las obras actuales se siguen estrenando, pero ocupan un lugar secundario en los conciertos habituales y son acogidas casi siempre con indiferencia por un público que no las entiende. Además, es muy poco habitual que una obra actual se escuche más allá de su estreno. Frente a esto, un grupo de compositores jóvenes ha decidido asociarse y, en colaboración con intérpretes comprometidos, prepara  cada año una velada en donde los compositores tienen ocasión de estrenar sus obras, y hacerlas sonar frente a un público amplio. El eje central del concierto de este año, Kosmos, daba oportunidad para reflexionar sobre distintos conceptos, referentes a la organización de los planetas, las armonías celestes invocadas desde la Antigüedad clásica, etc. Era un hilo conductor amplio y suficientemente abstracto para que cada compositor pudiera tomar frente a él su propia visión.

Las estéticas de las obras presentadas en el concierto que nos ocupa comparten únicamente un rasgo común. En todas ellas, hay un componente de exploración, ya sea en la búsqueda de sonoridades nuevas, en distintas formas de organizar modos y escalas  o en la utilización de los registros de los instrumentos. Pero dentro de esta aspiración común, cada autor ha tomado su propio camino.

Así pues, en el concierto hubo músicas continuadoras de diferentes posiciones dentro de las vanguardias. Basten algunos ejemplos significativos. Yolanda Campos exploró en el mundo de la música electrónica y en la manera de escribir para instrumentos solistas, en una tradición que viene de las secuencias de Luciano Berio. En las obras de Patxi Rodríguez o Carlos Rodrigo, aparecen elementos minimalistas, siendo clara en la obra de este último la inspiración de  Stravinsky. David Cantalejo, sin embargo, optó por explorar los registros extremos del piano, en una obra que recuerda al  misticismo de Scriabin y la escritura pianística de Messiaen. Eran mundos sonoros muy contrastantes, reflejo de la formación e intereses de cada compositor, lo que propiciaba que el concierto resultara variado.

Además, el plantel de intérpretes reunido para la ocasión fue extraordinario. A la cabeza de todos ellos, el violonchelista David Johnstone realizó una magnífica labor con Capricornio de Yolanda Campos, una obra que le exige mucho en todos los órdenes. Pero la suya fue sólo una de tantas intervenciones extraordinarias que llenaron toda la velada. Resultó evidente un detalladísimo trabajo de ensayos, sin el cual estas obras, que en general eran de escritura muy compleja, difícilmente podían haber funcionado. Por eso, el público que llenaba la sala distribuyó fuertes y merecidos aplausos a todos ellos.

No corren buenos tiempos, se dice, para la música contemporánea, y es verdad. Pero el gesto de este conjunto de compositores de asociarse para darse a conocer y poner en circulación sus obras debe ser tenido en cuenta,  más aún cuando, al menos para quien esto escribe, realmente tienen algo que decir. Desde aquí, les deseamos suerte en la continuación de este proyecto.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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