Concierto espectáculo Joaquín Rodrigo Cizur 30/01/2015

Nuevos formatos

 

Viernes, 30 de Enero de 2015. Anfiteatro de Cizur Mayor. Marta Juaniz, actriz. Ariadna  Martínez, soprano. Adela Martín, piano. Eduardo Baranzano, guitarra. Hacia la luz: Concierto-espectáculo sobre textos de Álex Ruiz Pastor.

 

Viene siendo un lugar común decir que los conciertos clásicos necesitan una reforma. Ya no parece suficiente con sentarse a escuchar a un grupo de músicos durante una hora porque el público potencial,  y con ello nos referimos a la sociedad en general,  ha perdido la capacidad de concentración necesaria para ello. Dramatizaciones, presentaciones con imágenes y otros recursos se utilizan a menudo para añadir interés al concierto, pero lo complicado es trazar con ello un espectáculo coherente, respetuoso con la música y que no obligue al público a devanarse los sesos para interpretar las razones por las cuales se ha escogido un tipo de ilustración u otra para un concierto.

En ese aspecto, la función que nos ocupa, Hacia la luz, no ofrece ninguna duda. Estamos ante una función teatral ilustrada con música, en la que Victoria Kamhi (Marta Juaniz) reflexiona sobre algunos aspectos de su existencia en general y su relación con Joaquín Rodrigo en particular. Más que un recorrido biográfico a través de la obra de Joaquín Rodrigo, otra opción legítima, estamos ante una confesión de carácter mucho más íntimo, centrada en la propia figura de Kamhi como personaje, enfatizando su presencia como inspiradora de la obra del maestro saguntino. El texto está perfectamente hilado, y aunque en la sección final de la obra hay fragmentos de explicación algo confusa, el conjunto funciona de manera óptima, porque en esos compases finales la aparición de la versión vocal del tiempo lento del Concierto de Aranjuez consigue que el texto pase a un segundo plano.

Esto es así porque el equipo reunido para presentar el espectáculo es de altísimo nivel. No descubrimos aquí nada al elogiar el trabajo de Marta Juaniz, especialmente acertada en la imitación de entonaciones, logrando gracias a la acción escénica algunas evocaciones sonoras de fuerte impacto. Eduardo Baranzano, además de representar sobre el escenario al propio Rodrigo, interpretó con acierto las piezas para guitarra sola, y se mostró algo más inseguro técnicamente en los fragmentos concertantes. Ariadna Martínez alcanzó un magnífico nivel en todas sus intervenciones, sobre todo en los Cuatro madrigales amatorios, verdadero eje central de la primera parte de la función. Adela Martín realizó, como era de esperar, una gran actuación. No siempre pudieron percibirse todos los detalles de las obras, pero el cuidado en el sonido, el libérrimo manejo del tempo (aunque sin excesos), y sobre todo la capacidad de concentración en los tiempos lentos resultaron ejemplares. La versión vocal del tiempo lento del Concierto de Aranjuez, que pudo escucharse completa con todos los intervinientes en la música del espectáculo, irradió desde el escenario una paz que se extendió por todo el público, que tardó venturosamente algunos segundos en aplaudir.

En conjunto, fue un espectáculo bien preparado y realizado por intérpretes de gran capacidad musical y escénica. Con propuestas tan bien planteadas como ésta, sí se puede romper el formato del concierto.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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