Concierto Escuela Música Barañáin Auditorio Barañáin 25/06/2014

Veinte años

 

Las escuelas de música son las instituciones musicales que todos tenemos más cerca. Son fundamentales para que la afición a la música se extienda. No sólo han formado a los jóvenes talentos que hoy están perfeccionándose en conservatorios nacionales y extranjeros, sino que también han permitido que muchas otras personas, sin tantas pretensiones, tengan una oportunidad de seguir aprendiendo música, practicando y adquiriendo experiencia. A través de las bandas de música, muchas Escuelas de Música han entrado a formar parte de la vida de la localidad, como  también lo han hecho otros conjuntos instrumentales y corales que también realizan una labor encomiable. En determinados lugares, la presencia de personas especialmente emprendedoras puede impulsar proyectos incluso más ambiciosos.

Es el caso de la  Escuela de Música Luis Morondo de Barañáin, donde destaca la labor de una persona fundamental: Ana Montoya. A lo largo de muchos años, Ana Montoya ha organizado proyectos para la Escuela de diverso tipo, especialmente  los referidos al canto coral. Los conciertos de villancicos en torno a Navidad o los festivales de música previos a las fiestas han sido ejemplos importantes, pero tal vez los que más resonancia han tenido, tanto dentro como fuera de Barañáin, han sido los montajes de zarzuela que se han ido realizando desde hace veinte años hasta el día de hoy, normalmente a razón de un título cada dos años. En esto ha contado con la participación de muchos alumnos de la Escuela, incluido el firmante en una producción de Gigantes y cabezudos presentada hace muchos años, además de algunos pianistas acompañantes de prestigio. Ana Montoya se encarga de la dirección del espectáculo, de la preparación de los coros y solistas, y de todo lo relativo a la puesta en escena. Como bien sabrán quienes han participado en montajes de este tipo, estamos hablando de un trabajo extraordinario.

El concierto que nos ocupa servía para conmemorar los veinte años desde la presentación de la primera zarzuela. En el Auditorio de Barañáin, un lugar muy adecuado para estas citas con el que no se contaba cuando se empezaron a hacer estos proyectos, se celebró un espectáculo en el que se pudieron escuchar algunos de los números más significativos de las zarzuelas que se han ido presentando desde entonces, siguiendo el orden de realización de los montajes originales. Así, se abría la sesión con un coro de La tabernera del puerto de Sorozábal, para seguir con fragmentos de zarzuelas como La Gran Vía, El asombro de Damasco o La corte de faraón. Todo esto sin olvidar los montajes de musicales, puesto que también pudo escucharse un fragmento de La bella y la bestia de Alan Mencken.

No siempre se puede contar con los medios más adecuados para realizar estas obras,  pero lo verdaderamente importante es, de por sí, el trabajo realizado con todos estos aficionados a la música, que han dedicado horas de su tiempo a la preparación del espectáculo. Eso era lo que hacía entrañable la función. A este respecto, resultó especialmente emotiva la presencia de cinco de los participantes más habituales en los montajes, que fueron desgranando sabrosas anécdotas entre los distintos números.

La labor de la Escuela de Música Luis morondo de Barañáin, con su director Miguel Esparza a su frente, no está aislada. Como en Barañáin, en otros lugares también se realizan proyectos similares que habitualmente pasan desapercibidos. El ejemplo de Barañáin, como tantos otros, ilustra la labor callada de las Escuelas de Música, absolutamente necesaria para que la vida musical en Navarra siga su curso.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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