Concierto de Navidad Coral de Cámara de Pamplona 12/12/2014

Saint-Saëns neobarroco

 

Viernes, 12 de Diciembre de 2014. Sala de Cámara del Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Nuria Rial, soprano. Nerea Berraondo, mezzosoprano. Gabriel Díaz, contratenor. David Echeverría, tenor. Elías Benito-Arranz, barítono. Alba Cuartero, piano. Juan de la Rubia, órgano. Úrsula Segarra, arpa. Coro Infantil de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Izaskun Zurutuza, directora del coro. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Ensemble Méridien. David Gálvez, director. Canción tradicional japonesa: Haru ga kita, (arreglo para coro de niños y piano de Greg Gilpin). Tradicional: Cuatro melodías vascas: Selección, (armonización de Xabier Sarasola). Canción tradicional de Israel: Chiri Biri Bim, (arreglo para coro de niños y piano de Sally K. Albrecht). Josep Lluys Valdecabres: Tinc una barca molt bella. Eva Ugalde: Cucu ué. Bartolomé de Ercilla: Mesias Sarritan. Popular: Ya viene la vieja. Vic Nees: Magnificat, (1980). Camille Saint-Saëns: Oratorio de Navidad, Op. 12. Concierto de Navidad organizado por la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona.

 

La tradición de los conciertos corales de Navidad supone un reto. Más allá de hacer una recopilación de villancicos, una selección de coros de El Mesías o cantar A ceremony of carols de Britten, las alternativas obvias  no son muchas.  En el caso que nos ocupa, la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona ofrecía una elección curiosa, no tanto por la obra, (el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns tiene un coro final muy celebrado), sino por la aproximación adoptada.

David Gálvez entendió que la mejor forma de hacer justicia a esta obra de juventud que es el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns es acercarse a ella desde el Barroco. En efecto, tanto los recitativos como la escritura vocal y coral invitan a ello, al igual que la camerística formación del conjunto instrumental. Además, Gálvez utilizó un conjunto de instrumentos originales, un equipo de solistas en donde se incluía a un contratenor, (además de destacados intérpretes de música barroca), y un refuerzo infantil para el coro final.

Así, la de David Gálvez fue una versión de tempi más bien vivos, que aprovechó el dramatismo de algunos recitativos sin dejar de tener presente que estamos ante una obra religiosa. Ni las arias y conjuntos vocales sonaron beatíficos, ni el coro final sonó victoriano, como a veces ocurre, sino con naturalidad y buen hacer. Se apoyó en una orquesta muy centrada en el estilo, y en una Coral de Cámara de Pamplona que realizó un muy buen trabajo. El coro final, con el añadido de los niños, resultó evocador de las famosas grabaciones de cantatas de Bach por Nikolaus Harnoncourt, en las que el Coro de Niños de Tölz jugaba un papel tan importante.

El equipo vocal fue muy apropiado. Nuria Rial, con su voz más bien reducida, se adaptaba bien al concepto impuesto por la batuta y mostró su experiencia en la música barroca. Nerea Berraondo demostró que, por su línea de canto y su saber decir, es una voz a tener muy en cuenta. El contratenor Gabriel Díaz realizó una prestación muy musical, al igual que el tenor David Echeverría. Finalmente, el barítono Elías Benito-Arranz se mostró rotundo.

La primera parte del concierto se había cerrado con el Magnificat de Vick Nees, compositor y director coral belga fallecido en 2013. Escrita para soprano solista y coro a capella, la obra aparenta más dificultad armónica de la que tiene en realidad, pero exige a las sopranos del coro modular muy bien la voz y a toda la formación gran disciplina, especialmente en las partes declamadas. David Gálvez supo guiar a la coral a través de la partitura, en la que las sopranos y contraaltos demostraron su nivel. Nuria Rial realizó una buena actuación, pero no se sintió tan cómoda como en la segunda parte.

El concierto se había abierto con la actuación del Coro Infantil de la Coral de Cámara, que realizó una actuación muy divertida e hizo las delicias de un público que, en general, había sido congregado gracias a la presencia de la formación infantil. Su interpretación más lograda fue la de Tinc una barca molt bella, un canon que, al tempo al que fue tomado, suponía un reto para los jóvenes coralistas que superaron con brillantez.

En conjunto, este concierto tuvo muchos puntos de interés. Quienes en principio estábamos interesados en la interpretación del Oratorio de Navidad de Saint-Saëns descubrimos una obra como la de Vick Nees y escuchamos a un coro infantil muy bien preparado. Quienes fueron a escuchar al Coro Infantil debieron de verse sorprendidos por la obra de Saint-Saëns, pues los aplausos al final fueron asimismo muy cálidos. El concierto, en fin, consiguió sus objetivos.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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