Concierto claurura NAC 2015 12/09/2015

Realidades

 

Sábado, 12 de Septiembre de 2015. Patio del Palacio del Condestable de Pamplona. Dorota Grzeskowiak, soprano. Aitor Urquiza, txistu. Irene Villar, flauta. Bea Monreal, oboe. Javier Pérez, clarinete. Sergio Eslava, saxofones. Ignacio Fernández Galindo, tuba. Xabier Olazábal, acordeón. Xabier Arocena, midi electrónica. David Johnstone, violonchelo. Alicia Griffits, arpa. Asier Zabalza, director. Ignacio Fernández Galindo: Sit tibi terra levis, (2015, estreno absoluto). Patxi Damián: Scanner, (2015, estreno absoluto). Yolanda Campos: Espacios tímbricos, (2015, estreno absoluto). Urtzi Iraizoz: Danza del solsticio, (2015, estreno absoluto). David Cantalejo: Edificación sonora, (2015, estreno absoluto). Concierto inscrito en el NAC 2015.

 

Presentar un concierto en el Patio del Palacio del Condestable es una propuesta atractiva y, al mismo tiempo, arriesgada. Por una parte, es indudable que el recinto reúne algunas condiciones importantes para este tipo de eventos, en particular una acústica bastante resonante pero no en exceso, ideal para agrupaciones corales y conjuntos de viento. La propia arquitectura del lugar puede servir de inspiración y mantener la atención de un público que, por las condiciones y los usos del edificio, puede ser muy heterogéneo.

El concierto que nos ocupa cerraba esta primera edición del Festival NAC y estaba conformado por cinco estrenos de otros tantos compositores pertenecientes al Centro de Música Contemporánea Garaikideak, principal impulsor del certamen. Fueron ciertamente cinco obras valientes, que hicieron pocas concesiones a un público que escuchó el programa con atención y con la tensión de lo imprevisible.

Abrió el concierto Sit tibi terra levis, una obra de Ignacio Fernández Galindo para electrónica, soprano y conjunto instrumental. La composición bebía claramente de la influencia de Pierre Boulez. El cuidado en las combinaciones tímbricas y la particular escritura vocal mostraban esa inconfundible mezcla entre procedimientos schönbergianos y debussystas característica del compositor francés.

Scanner de Patxi Damián mostraba una estructura menos perceptible y algunos hallazgos importantes. La combinación de flauta, clarinete y arpa produjo algunos momentos de gran intensidad expresiva y una sensación constante de discusión entre los tres instrumentos que mantenía la atención de los oyentes.

Espacios tímbricos de Yolanda Campos era tal vez la obra de audición más complicada para los no iniciados en la música contemporánea. Se basaba en la mezcla o separación de los sonidos de los tres instrumentos protagonistas: oboe, saxofones de diverso tipo y violonchelo. El magistral manejo de los silencios y el profundo conocimiento de las técnicas extendidas de los diversos instrumentos (particularmente los multifónicos de los saxofones y el oboe), propiciaron momentos muy sugerentes y atmósferas de gran tensión.

Danza del solsticio de Urtzi Iráizoz es en realidad una reinterpretación de la música folclórica del País Vasco y la Navarra vascófona. Los ritmos de las danzas tradicionales se dislocaban en efectos stravinskianos, a la par que se percibían tintes expresionistas que redundaban en el primitivismo general de la composición. Fue ésta la obra mejor recibida por el público.

Por último, Edificación sonora de David Cantalejo recordaba vagamente al “Abismo de los pájaros” del Cuarteto para el fin del tiempo de Messiaen. La exploración en los recursos extendidos del clarinete, sobre todo en el registro sobreagudo, fue mucho más intensa que en la obra referida, pero la tensión de los silencios y las sugerencias creadas por el clarinete en solitario fueron igualmente muy eficaces.

En conjunto, fue un concierto de gran nivel, en el que escuchamos obras de cinco compositores que no son simples promesas, sino verdaderas realidades, aunque en distintos grados de desarrollo. La interpretación de estas obras es muy compleja, dadas las técnicas poco habituales y la compenetración necesarias para conseguir determinados efectos. Por esta razón, la implicación de intérpretes tan preparados y convencidos de su tarea fue indispensable para llevar a término un concierto que no dejó a nadie indiferente.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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