«CON PERSONALIDAD» LA ORQUESTA SINFÓNICA NAVARRA EN LA CASA DE CULTURA DE TAFALLA

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Con personalidad”

Viernes, 26 de abril de 2024. Centro Cultural de Tafalla. Martín García, piano. Orquesta Sinfónica de Navarra. Katherine Larsen-Maguire, directora. Einojuhani Rautavaara: Cantus Arcticus, (Concierto para pájaros y orquesta), (1972). Fryderyk Chopin: Concierto para piano y orquesta número 2 en Fa menor, Op. 21, (1830). Piotr Illyich Tchaikovsky: Sinfonía número 1 en Sol menor, Op. 11, (1868). Concierto inscrito en la temporada en Tafalla de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2023-2024.

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Hasta julio de 2021, el nombre del pianista Martín García no era particularmente conocido en España. Fue entonces cuando quienes seguíamos la calificatoria del Concurso Chopin de Varsovia le escuchamos por primera vez. En el contexto de una selección donde participan 160 concursantes y por necesidad el tiempo está más que tasado, apenas hubo tiempo para hacerse una idea de sus posibilidades en el concurso de piano más exigente del mundo, pero cuatro meses después, el pianista asturiano interpretaba el Concierto para piano número 2 de Chopin en la final. Todo este recorrido por el Concurso Chopin está disponible en YouTube. Entonces, sus interpretaciones fueron de altura pero relativamente académicas en comparación con otros concursantes y, en parte, eso le ayudó a generar consensos entre el jurado y conseguir el tercer premio absoluto empatado y el premio a la mejor interpretación de concierto para piano. Su triunfo fue histórico para el piano español y ha colocado en el mapa a un músico que, hasta 2021, no había sido promocionado en España.

Sigue pasando el tiempo y, en 2024, le volvemos a escuchar el Concierto para piano número 2 de Chopin, ahora con la Sinfónica de Navarra. Liberado de las responsabilidades del concurso y con mucho mayor rodaje en la obra, el pianista asturiano se ha soltado y ofreció el viernes una interpretación más personal de la partitura. Fue una versión de tempi bastante lentos, con un primer movimiento muy solemne y una sección central del Andante plenamente dramática. Pero sobre todo su interpretación destacó por su libertad en el uso del rubato, sin ninguna pérdida de fluidez y con un sentido del bel canto chopiniano plenamente perceptible. En la acústica más recogida del Centro Cultural de Tafalla, incluso desde una situación relativamente alejada del escenario se le podía escuchar cantando algunos fragmentos mientras tocaba. La Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció un acompañamiento ejemplar, liderada por una Catherine Larsen-Maguire que no se dejó guiar por los tópicos y se tomó en serio la parte orquestal, ofreciendo una versión decidida y dramática. De propina, García ofreció la Mazurka Op. 33 número 3, algo más desmayada de lo aconsejable pero en todo caso a gran nivel.

La sesión se había iniciado con el Cantus Arcticus del autor finlandés Einojuhani Rautavaara, una singular composición en la que la orquesta nos envuelve en un paisaje sonoro donde escuchamos de fondo una serie de grabaciones, algo manipuladas, de pájaros habituales en el Círculo Polar Ártico. Larsen-Maguire consiguió crear ese colchón sonoro que la orquesta debe ofrecer en la obra y creó un ambiente invernal y evocador. Ya en la segunda parte, escuchamos la Primera Sinfonía de Tchaikovsky, una obra que a veces podría parecer algo dispersa pero que Larsen-Maguire interpretó con decisión y sin perderse en rodeos inútiles. La orquesta sonó con empaque y determinación y los momentos más logrados se consiguieron en el cuarto movimiento; todos los pasajes imitativos de la secuencia, que son muy numerosos e importantes, pudieron seguirse con claridad y distinción, y la sinfonía se cerró con brillantez sin que la relativa superficialidad de la escritura saliera a la luz.

En conjunto, fue un concierto que destacó por la oportunidad de escuchar en directo una obra como Cantus Arcticus que derriba tantos mitos sobre la música actual, y observar la progresión de un pianista como Martín García que, claramente, está adquiriendo una familiaridad con Chopin realmente considerable y por fin recibe en España el reconocimiento que merece.

Autor entrada: xabier armendariz

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