CON EL FESTIVAL RE-CLASSICS “UN NUEVO COMIENZO” EN LA CIUDADELA DE PAMPLONA

“Un nuevo comienzo”

CLÁSICA Xabier Armendáriz

Martes, 28 de Julio de 2020. Ciudadela de Pamplona. Jesús Reina y Erzhan Kulibaev, violines. Isabel Villanueva, viola. Damián Martínez Marco, violonchelo. Judith Jáuregui, piano. Pablo Sarasate: Navarra, Op. 33, (1889). Camille Saint-Saëns: Introducción y rondó caprichoso, Op. 24, (1863). Enrique Granados: Danzas españolas para piano: Número 5, (Andaluza), (1890). Isaac Albéniz: Suite española: Leyenda, (arreglo para viola sola realizado por Isabel Villanueva), (¿1889?). Gaspar Cassadó: Danza del diablo verde para violonchelo y piano. Pablo Sarasate: Aires gitanos, Op. 20, (1878). Joaquín Turina: Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en Sol menor, Op. 1, (1907). Concierto inscrito en el Festival Pamplona ReClassics 2020.

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El comienzo de un festival de música clásica siempre es una buena noticia; es un indicador de que un conjunto de personas se moviliza para llevar la música al público. Pero este certamen surge en un contexto muy especial; hablamos de algunos de los primeros eventos musicales clásicos con público que se han celebrado en Pamplona desde Marzo. La sequía de conciertos en vivo ha sido notoria y escuchar el sonido de los aplausos o los breves momentos en que se pudo percibir el proceso de afinación de los instrumentos (los intérpretes prefirieron afinar fuera de escena), produce una emoción muy particular.

Se abrían las citas principales de este Festival ReClassics impulsado por la violista navarra Isabel Villanueva con una conferencia de Fernando Palacios en Baluarte. El gran pedagogo navarro demostró nuevamente que conoce al público y comentó brevemente varios eventos del Festival. No olvidó incluir sus reflexiones habituales sobre la manera en que (no) escuchamos y la importancia de evitar los ruidos, y realizó una de las explicaciones más ocurrentes sobre la manera básica en que se construyen las fugas, algo especialmente importante para apreciar el concierto Beethoven de Josep Colón de este jueves.

El primer concierto nocturno se presentaba como un homenaje a Sarasate, pero más bien era un repaso a algunos de los principales compositores españoles que, a finales del XIX y comienzos del XX, acudieron a París para formarse (Sarasate, Turina) o para consolidar su carrera (Albéniz, Granados). Casi todas las obras incluidas eran muy populares, algunas netamente virtuosísticas, aunque quizá la mayor sensación era el arreglo para viola de Isabel Villanueva de Leyenda de Albéniz, que resulta realmente complicado incluso para una violista de técnica tan sobrada como la navarra. Todos los músicos que había sobre el escenario eran intérpretes de probada solvencia, aunque la pianista Judith Jáuregui sea la más conocida. En efecto, esta primera parte demostró un nivel interpretativo muy alto, aunque ocasionalmente faltó espontaneidad, (la Danza Andaluza de Granados), y el final de los Aires gitanos podría haberse resuelto mejor.

El mayor interés musical de la sesión llegó con la última obra del programa. El Quinteto con piano de Joaquín Turina es producto de los estudios del autor español en la Schola Cantorum, una academia musical fundada por un discípulo de César Franck llamado Vincent D’Indy y donde se enseñaban especialmente los procedimientos más artesanales de la música (contrapunto, fuga, etc.). Todo eso se ve muy bien en la obra de Turina, que muestra un estilo muy diferente de su producción posterior y efectivamente más ligado a lo que puede escucharse en las obras camerísticas de Fauré y los jóvenes Debussy o Ravel, por ejemplo. No suele tocarse habitualmente este quinteto y es una lástima, porque no es de inferior calidad respecto a otras obras similares más frecuentadas. En esta ocasión, además, todos los intérpretes dieron lo mejor de sí y salió una interpretación muy equilibrada, bien construida y que tuvo su mejor momento quizá en el extenso tercer movimiento, que muestra lo mejor del estilo del joven Turina.

El Festival Pamplona ReClassics va a continuar esta semana, con cursos de verano, conferencias y más conciertos, algunos convencionales y otros explorando las fronteras entre la clásica y otros estilos. Confiamos en que todo sea un éxito, porque ahora más que nunca la vida musical clásica navarra lo necesita.

Autor entrada: xabier armendariz

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