Ciclo de Órgano de Larraga 18/08/2014

en verano

 

Lunes, 18 de Agosto de 2014. Iglesia de San Miguel de Larraga. Daniel Ibáñez, viola. Álvaro Landa, órgano. Obras de Antonio de Cabezón, Diego Ortiz, Johann Sebastian Bach, José Jiménez, John Stanley, Franz Schubert, Henri Vieuxtemps, Olivier Messiaen, Bernard Reicherl y Jesús María Muneta. Concierto inscrito en el VII Ciclo de Órgano Diego Gómez de Larraga 2014.

 

Como ocurre en muchas ciudades, la actividad musical pamplonesa tiene una relativa pausa en verano. Además de los conciertos que se celebran en la Ciudadela y algunas otras actividades, el interés se traslada a otros núcleos de población más pequeños que organizan sus citas o se unen al Festival Cultur del Gobierno de Navarra. Son iniciativas a menudo con limitaciones presupuestarias, pero que muchas veces ofrecen conciertos en los que merece la pena invertir una tarde veraniega. El Ciclo de Órgano de Larraga, que es una de estas citas, ha alcanzado la séptima edición y presenta este año algunas propuestas interesantes, a las que se puede unir la visita guiada por la iglesia y el órgano, especialmente recomendable.

El eje central del ciclo es el propio órgano de la Iglesia de San Miguel de Larraga, un instrumento de origen ibérico al que merced a una serie de restauraciones obligadas por diversas circunstancias, se le ha dotado de algunos matices propios del estilo romántico. Esto da cierta versatilidad de repertorio, pero no la brillantez suficiente para según qué obras de gran potencia organística. Manejar las posibilidades del órgano de manera adecuada era un reto importante.

El concierto que nos ocupa, que abría el ciclo, reunía a dos intérpretes de gran proyección. El violista, Daniel Ibáñez, se está formando en Alemania en donde ya está empezando a hacer carrera. El organista, Álvaro Landa, es un muy buen músico, que como se pudo escuchar en el concierto, tiene muchas cosas que ofrecer. Llevaban un programa muy variado, con la complejidad añadida que eso supone para poder distinguir los estilos de cada obra.

Se trataba de hacer un repaso por la música para órgano desde los siglos XVI al XX, desde Antonio de Cabezón hasta el misticismo de Messiaen y Reicherl, en un programa que sonó prácticamente en orden cronológico. Así, las obras renacentistas y barrocas mostraron a dos intérpretes en proceso de calentamiento. Si en la obra de Cabezón el registro escogido fue demasiado nasal, (uno se imagina la obra en ambientes más íntimos), poco a poco ambos intérpretes entraron en materia, algo que empezó a percibirse claramente en los Pange lingua del tudelano José Jiménez, muy bien desmenuzados en su polifonía por Álvaro Landa, y en la transcripción para órgano y viola de las Letanías de Schubert, magníficamente fraseadas por Daniel Ibáñez y acompañadas de forma muy cuidadosa.

El resto del concierto fue a más, destacando algunas obras poco interpretadas por estos pagos. Fue un placer escuchar el Capricho para viola sola de Vieuxtemps, especialmente adecuado para la resonante acústica de la iglesia, y fue muy bien resuelto el pasaje de La Natividad de Messiaen, tomado sin prisas y deleitándose en cada sonoridad. Pero el punto álgido del concierto fue la Sonata para viola y órgano de Reicherl, una obra deudora de Duruflé, que ambos intérpretes hicieron sonar con cuidado exquisito por el sonido y el fraseo. Tras concluir oficialmente con dos obras de Jesús María Muneta, organizador de la cita, los aplausos del público dieron lugar a sendas propinas en solitario de los intervinientes, que volvieron a demostrar su magnífico nivel técnico.

En conjunto, fue un concierto de interés, muy apropiado para una tarde de verano. Con respecto a lo que queda de Festival, baste decir que el próximo concierto es un recital de Jose Luis Echechipía, uno de los grandes organistas navarros de hoy. No es necesario añadir más.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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