Carmina Burana Orff Orfeón Pamplonés Ciudad de la Música 12/04/2013

La factoría de músicos

 

Viernes, 12 de Abril de 2013. Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la Música de Pamplona. Carla Satrústegui e Izaskun Zurutuza, sopranos. Iker Bengoetxea y David Echeverría, tenores. Mikel Berraondo, barítono. Mercedes Gorría, profesora de Canto. Coro del Conservatorio Profesional “Pablo Sarasate” de Pamplona. Uxue Uriz, directora del coro. Orfeón Pamplonés. Naiara Egaña y Diana Hierro, pianos. Grupo de Percusión AULA18, (David Abáigar, Raquel Arbeloa, Íñigo Díez de Arizaleta, Iñaki Hurtado, Íñigo Moso, Xabier Olcoz y David Sánchez). Jose Ramón Alberdi, profesor de Percusión. Igor Ijurra, director. Carl Orff: Carmina Burana, (versión para solistas, coros, dos pianos y percusión preparada por Wilhelm Kilmayer en 1956), (1937).

 

Para muchos aficionados, el nombre de Carl Orff va asociado a una obra, los Carmina Burana, de la que conocen el coro inicial y final, que por su espectacularidad es muy utilizado en  películas y anuncios. Pero fuera de los círculos musicales, la aportación fundamental de Orff es menos conocida: creó un importante método de iniciación de los niños en la música, basado en el ritmo y los instrumentos de percusión de lámina.

El Orfeón Pamplonés se ha introducido por segunda vez en este curso en lo que Igor Ijurra denomina  “la factoría de músicos”; es decir, los  Conservatorios, donde se imparten las enseñanzas oficiales de música. Después de un Requiem Alemán de Brahms con los conjuntos del Grado Superior, día 27 de Marzo de este año, llegó la colaboración con los del Grado Medio, con una obra especialmente apropiada, teniendo en cuenta la aproximación pedagógica que preside este arreglo de los Carmina Burana, expresamente autorizada por el compositor, que ponía así su obra maestra al alcance de conjuntos más reducidos.

Ante todo, lo primero que es de destacar es el entusiasmo de todos los implicados, algo evidente desde la primera respiración. Especialmente para los alumnos del Grado Medio, preparar esta obra ha sido un trabajo arduo, extraordinario y emocionante, que seguramente no olvidarán. Pero es que, como demostró la reacción del público que llenaba casi por completo la sala, los resultados musicales fueron espléndidos.

En ello tuvo mucho que ver la magnífica y absolutamente lógica dirección de Igor Ijurra. Hubo  el necesario misterio  en los momentos más íntimos, como el “Veris leta facies”, pero destacaron las secciones de mayor impulso rítmico. Cuando en la tercera estrofa del “Ecce gratum” el coro cantaba aquello de “Gloriantur et laetantur”, nos alegrábamos y gloriábamos en una explosión rítmica de inmenso poder, como pocas veces se consigue en este pasaje.

La actuación de los solistas vocales fue muy buena en general. Siguiendo con la perspectiva pedagógica aludida, se cuidó que cada uno de ellos cantara las secciones más adecuadas para sus respectivas vocalidades, lo que permitió participar a más cantantes. De entre ellos, destacó la intervención de Mikel Berraondo por su magnífico retrato del abad de Cucaña, como se pudo ver cuando mostró las lamentaciones de los arruinados por el juego y la bebida.

La respuesta coral fue excelente. Sabemos que el Orfeón Pamplonés se sabe los Carmina Burana hasta del revés, y el Coro del Conservatorio Profesional se integró en el conjunto, cumpliendo muy bien en sus intervenciones en solitario. Las dos pianistas realizaron un gran trabajo, con precisión rítmica absoluta. Finalmente, el conjunto de percusión AULA18 dotó de fuerza telúrica a la obra, y la interpretó con total dedicación y destreza técnica.

En resumen, fue un concierto excepcional por la oportunidad que conllevaba para los alumnos. El recientemente desaparecido Pascual Aldave, que tanto hizo por impulsar el canto coral en el Conservatorio, como bien decía Uxue Uriz al dedicarle el concierto, “habría estado especialmente orgulloso”. Esperamos que estas iniciativas sigan floreciendo, porque tras los muros de los Conservatorios, en todas las especialidades, hay un potencial enorme que hay que aprovechar.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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