Carlos Mena Capilla Santa María 12/05/2016

La voz del ángel

 

Jueves, 12 de Mayo de 2016. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Carlos Mena, contratenor. Capilla Santa María. Obras de Heinrich Schütz, Dietrich Buxtehude, Tarquinio Merulla, Giovanni Felipe Sances, Alessandro Scarlatti, Domenico Scarlatti, Sebastián Durón y José de Torres. Concierto programado por el Museo de la Universidad de Navarra.

 

Hace algunos años, Jesús Trujillo presentaba en Radio Clásica un programa los sábados y domingos a primera hora de la mañana, de hora y media de duración. En él, se incluyó a lo largo de un curso una sección dedicada a repasar el universo de los contratenores, esa voz apasionante emitida por hombres que cantan en registros propios de voces femeninas. El título de dicha sección se corresponde con el de este artículo, pues Jesús Trujillo quería enfatizar el aspecto irreal de las voces de los buenos contratenores, que dentro de su emisión forzosamente peculiar, producen un sonido de extraordinaria pureza y limpidez, que pocas cantantes femeninas pueden imitar.

A nuestro juicio, Carlos Mena, el protagonista del concierto que nos ocupa, es junto con Andreas Scholl el ejemplo más acabado de ello. Se trata de una voz ancha, de gran resonancia dentro del volumen limitado característico de la cuerda y de una línea de canto inmaculada y perfectamente conseguida. En este concierto, organizado por el Museo de la Universidad de Navarra, presentaba una selección de cantatas profanas y religiosas del siglo XVII y de la primera mitad del XVIII, muchas de ellas de autores poco conocidos como Giovanni Felipe Sances (ca. 1600-1679) o José de Torres (ca. 1670-1738). Mención especial merece la obra del compositor aragonés Sebastián Durón (1660-1716), de quien este año se cumplen los 300 años de su muerte. Este ilustre compositor español fue maestro de capilla en la corte de Carlos II, y abandonó España junto con los miembros de la casa de Habsburgo cuando la Guerra de Sucesión Española tomó signo adverso para los intereses austríacos. El  repertorio que escuchamos  tenía un hilo conductor: más que brillo o espectacularidad, se requería un cantante de extraordinaria musicalidad y capaz de demostrar la extensión de los recursos retóricos de las obras.

Y es que el arte del “recitar cantando” era todavía un componente muy importante para estos compositores, tal como se esforzó por demostrar Carlos Mena. Su atención a cada palabra en los recitativos fue muy detallada, pero no resultó menor que su arte de fraseo en las arias, realizadas con una pureza de línea que pocos cantantes de su cuerda pueden demostrar. No hubo gestos de cara a la galería y se consiguieron resultados en muchos momentos muy emocionantes. La orquesta no siempre mantuvo el nivel, (los violines manifestaron algunos problemas de afinación propios de algunas orquestas de instrumentos de época), pero el éxito de público fue más que justificado, hasta el punto de que Carlos Mena ofreció dos propinas.

Terminaremos con dos cuestiones adicionales. Por una parte, se agradecieron las presentaciones en voz alta que antecedieron a algunas de las obras, realizadas por el propio Carlos Mena; fueron muy claras, concisas e indicativas para un público que no tenía por qué conocer el repertorio ni la retórica barroca. Por otro lado, posiblemente se habría agradecido un pequeño intermedio a la mitad del concierto, que hubiera permitido tomar aire al público; este repertorio tan íntimo y exquisito requiere mucha atención para apreciarlo debidamente, algo que se puede conseguir  concediendo algún momento de recuperación.

En todo caso, fue una nueva prueba, por si hacía falta a estas alturas, de que no tenemos que salir de España para encontrar contratenores de extraordinario nivel. Pocos cantantes pueden hacer del arte del falsete algo tan sugestivo y evocador.

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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