CLÁSICA Xabier Armendáriz
«Campesinos, no urbanitas»
Jueves, 30 de Mayo de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. María Espada, soprano. Werner Güra, tenor. Birger Radde, bajo. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta sinfónica de Navarra. Perry So, director. Franz Joseph Haydn: Las estaciones, (1799). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2023-2024.
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La reputación de Franz Joseph Haydn siempre se ha visto perjudicada por las comparaciones. Muchos musicólogos han atribuido al compositor de Rohrau la configuración de géneros como el cuarteto de cuerda y la sinfonía, algo que en realidad fue una tarea emprendida por otros compositores. Sin embargo, ese concepto sirvió para descalificar a Haydn frente a Mozart y Beethoven: Haydn habría creado la forma sinfónica y el cuarteto de cuerda, y tanto Mozart como Beethoven lo desarrollaron después; así que Haydn sería un compositor más “primitivo”. Son todo ideas incorrectas, teniendo en cuenta que además las últimas sinfonías y cuartetos de Haydn fueron posteriores a las sinfonías y los cuartetos equivalentes de Mozart y que, en realidad, la producción beethoveniana tiene más influencias de Haydn que del autor salzburgués.
Oratorio
Además, puestos a buscar comparaciones, hay otras que sí favorecerían a Haydn. Hay un género, el oratorio, en donde él fue netamente superior. Ludwig van Beethoven apenas exploró el oratorio en Cristo en el Monte de los Olivos, una composición que apenas se interpreta; por su parte, Wolfgang Amadeus Mozart no escribió ningún oratorio en su época madura. Frente a esto, Haydn compuso dos obras muy importantes, conectadas con su primer viaje a Londres y su experiencia en directo escuchando obras como El Mesías de Händel.
De los dos grandes oratorios de Haydn, el primero de ellos, La Creación, ha sido siempre el más popular. Sin embargo, Las Estaciones no es una obra menor, ni por duración, ni por los efectivos que se requieren para interpretarla. El texto recorre los avatares de la vida rural durante un año, centrando la atención en las tareas agrícolas, las diversiones e incluso la vida amorosa de dos de los tres protagonistas. Como buen cultivador del género heredado del Barroco, Haydn aprovecha todas las posibilidades del texto para crear una música de gran animación y repleta de madrigalismos, representaciones musicales del contenido del texto. Como el argumento refleja la vida campesina, Haydn tiende a buscar soluciones más sencillas para momentos que, en otras circunstancias, habrían adquirido un tratamiento más complejo; así, los finales fugados de algunos coros no tienen el grandioso desarrollo que sí se percibe en La Creación. Incluso la vena popular se percibe en el final de la tercera parte, El otoño, donde el coro final utiliza instrumentos de percusión inhabituales en estos casos.
En este concierto de cierre de temporada de la Sinfónica de Navarra, Perry So se hacía cargo de esta importante obra, de la que ofreció una versión ciertamente rústica. Ya desde el comienzo se percibió un timbal muy agresivo, marcando una tormenta invernal especialmente poderosa, y luego el coro con el que los campesinos piden la llegada de la primavera se tomó a tempo muy fluido, sin el balanceo debido. Después, la dirección fue mejorando rápidamente, porque So acompañó muy bien a los cantantes y supo subrayar todos los madrigalismos ya comentados. Fue especialmente vívida la secuencia final del Otoño, desde la partida de caza hasta el final. En todo momento, Perry So aprovechó un gran rendimiento de la Sinfónica de Navarra, sobre todo de las maderas, y que el Orfeón Pamplonés se mostró en gran forma, con gran disciplina. Seguramente, hablamos de la mejor actuación del coro desde hace años.
Solistas
Pero lo que marcó la diferencia fue la actuación del trío de solistas. María Espada tiene una voz ideal para la parte de Ännchen, y lo demostró con un canto de gran calidez y atención en el fraseo; que un determinado agudo en el Verano fuera algo menos logrado es un detalle francamente menor. Werner Güra tiene la voz característica de Evangelista de pasiones bachianas y de nuevo eso es lo que se necesita para retratar a Lukas de manera adecuada. Pero quizá lo que más sorprendió fue la rotunda voz de Birger Radde, que ofreció ese carácter rústico y curtido propio del personaje de Simon sólo a través del canto.
En conjunto, fue una gran interpretación de Las estaciones de Haydn, que sirvió para reivindicar a un compositor que generalmente es conocido sólo por un puñado de sinfonías.

