Britten San Nicolás Mark Padmore Coral Cámara Pamplona 11/12/2015

Promesa y realidad

 

Viernes, 11 de Diciembre de 2015. Teatro Gayarre de Pamplona. Mark Padmore, tenor. Coro Infantil y Escolanía de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Izaskun Zurutuza, directora de los coros infantiles. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Orquesta de Cámara Pamplona-XXI. Nayara Egaña y Jorge Villada, pianos. Gerardo Rifón, órgano. Salva Tarazona, Isaac Irimía e Iñaki Ibai Cuenca, percusión. David Gálvez Pintado, director. Tradicional japonesa: Haru ga kita, (arreglo de Greg Gilpin). Luis  Aramburu: Juegos infantiles, (arreglo de Josu Elberdin). Tradicional austríaca: El cuco. Tradicional: Arkume ta gaztakin, (arreglo de Lorenzo Ondarra). S. Furnó: Mis juguetes. Benjamin Britten: San Nicolás, Op. 42, (1948). Concierto de Navidad organizado por la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona.

 

El concierto de Navidad de la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona se está convirtiendo en una tradición en los últimos años. Debemos alegrarnos de ello, porque las propuestas están siendo muy originales y el entusiasmo que en este proyecto están demostrando sus gestores actuales es contagioso. Al Coro Infantil que ya existía desde hace algunos años, ahora debemos unir una escolanía creada hace pocos meses. Por su parte, el coro adulto sigue mostrando un nivel más que destacable. En el concierto que nos ocupa, todos demostraron lo mejor de sí.

El programa se abría con una breve participación del Coro Infantil. El grupo está ya claramente consolidado, y bajo la experta dirección de Izaskun Zurutuza realizaron una actuación segura y eficaz. Conforme avanzaba el programa y las obras adquirían un carácter más humorístico, tomaron confianza y terminaron por quedarse con todo el público que llenaba el Teatro Gayarre. En buena medida, se trataba de familiares de los cantantes, dispuestos a aplaudir con entusiasmo a la menor oportunidad. Pero en este caso, se puede decir objetivamente que el entusiasmo estaba justificado.

Tras el descanso, llegaba el plato fuerte de la tarde: el oratorio San Nicolás de Britten. Se trata de una obra compuesta de nueve movimientos que relata los principales sucesos de la vida de San Nicolás y los milagros a él atribuidos, y que en su origen fue concebida pensando en que pudieran interpretarla conjuntos formados por aficionados. Sin embargo, la obra presenta algunas complicaciones. Hay que manejar con cuidado determinadas cuestiones rítmicas y acostumbrarse a algunas armonías en parte inhabituales. Se requiere de una guía experta para llevar el proyecto a término.

David Gálvez Pintado fue la persona adecuada. El director mostró un gran conocimiento del estilo del autor inglés, y supo mostrar los aspectos más dramáticos de la partitura y sus fuertes contrastes. En los himnos, no acentuó las resonancias de tipo elgariano y victoriano, pero consiguió de manera muy eficaz la grandeza debida. Por otra parte, el espíritu camerístico de la composición fue muy bien captado. La orquesta realizó una buena labor en conjunto.

Vocalmente, la interpretación fue sensacional. Contar con un solista tan prestigioso como Mark Padmore siempre es una garantía, y el tenor inglés volvió a demostrar que, por su musicalidad y su matización de los textos, ha habido pocos intérpretes más indicados para este repertorio en los últimos años. La Agrupación Coral de Cámara de Pamplona realizó un magnífico trabajo, cantando con muy buen empaste en conjunto, seguridad y sentido dramático. Tanto la Escolanía como el Coro Infantil cumplieron con su papel con gran eficacia, y escuchar a todas estas fuerzas reunidas en el himno final fue una experiencia muy emocionante. En Inglaterra, donde es tradicional que este oratorio se cante por estas fechas, se suele dar la oportunidad al público para que se una a entonar esta sección final; muchos habríamos agradecido al menos la repetición de ese momento, que habría funcionado muy bien como propina.

En todo caso, el público del Teatro Gayarre disfrutó de una velada magnífica, donde se mezcló la promesa que supone escuchar un coro de niños en el escenario con la realidad de una agrupación hecha y derecha, que sigue demostrando su solera y saber hacer. El próximo año se cumplen los setenta desde la fundación de la Coral. Estaremos atentos.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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