Beethoven Canteloube Víctor Pablo Pérez 06/06/2014

Las claves del éxito

 

Viernes, 6 de Junio de 2014. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. María Bayo, soprano. Orquesta Sinfónica de Navarra. Víctor Pablo Pérez, director. Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 2 en Re mayor, Op. 36, (1802). Marie-Joseph Canteloube: Cantos de Auvernia: Selección, (1923-1954). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2013-2014.

 

Las reacciones del público en una sala de conciertos pueden ser de lo más imprevisibles. Fuera de determinadas obras contemporáneas, que serán recibidas con cortesía pero sin excesivo entusiasmo, en el resto de reacciones del público pueden intervenir condicionamientos diversos como la obra, la persona que la interpreta en el concierto, la interpretación musical en sí, la puesta en escena… Todo se mezcla sin que se sepa en la mayor parte de los casos cuál ha sido el principal motivo de una determinada reacción. No obstante, los músicos buscan habitualmente tener éxito de público y tratan de acercarse a él por diversos medios.

En la segunda parte del concierto que nos ocupa, María Bayo demostró que conoce bien las claves para ganarse a un público. Se presentaba en esta ocasión en Pamplona con una selección de los Cantos de Auvernia de Marie-Joseph Canteloube, compositor francés que recopiló melodías de varias regiones francesas. La serie de los Cantos de Auvernia está compuesta por armonizaciones de canciones populares, la mayoría de ellas estróficas. Son melodías sencillas, de registro central para la cantante que las interpreta, y no suponen mayor dificultad desde ese punto de vista. Sin embargo, son canciones agradables de escuchar, bien orquestadas, (aunque el director tiene que vigilar que determinados momentos no suenen demasiado dulzones), y por todo ello, de éxito asegurado. Además, en Pamplona hacía mucho tiempo que nadie las había interpretado.

María Bayo mantiene una voz bastante fresca  en el centro del registro. Aunque en los graves se pierde apoyo, el material es suficiente para interpretar estas canciones, y dejando al margen algunas frases en las  que faltó algo de fiato, se puede decir que María Bayo ofreció en el concierto que nos ocupa una de sus mejores actuaciones en Pamplona en los últimos años. Se  pudo echar en falta algo más de naturalidad en su canto, pero estos supuestos excesos expresivos, que sobre todo se dieron en las canciones de aire más vivo, tampoco resultaron especialmente antiestilísticos. Víctor Pablo Pérez acompañó con destreza y dedicación, y el éxito fue considerable, hasta el punto de que María Bayo volviera a repetir dos de las canciones. Es verdad que los dos bises fueron bien escogidos, porque habían sido de las canciones mejor interpretadas en el concierto, pero no habría estado de más haber hecho una propina distinta, probablemente algo de canción española o, en su defecto, alguna romanza de zarzuela.

Anteriormente, Víctor Pablo Pérez había ofrecido una versión sólida de la Segunda Sinfonía de Beethoven, especialmente rotunda en los movimientos extremos. Llamó la atención la contención del vibrato de las cuerdas, que privó a algunos clímax de parte de su fuerza expresiva. El tiempo lento fue tomado con buen pulso, pero por momentos faltó la poesía necesaria para que hubiese tomado vuelo. Fue una interpretación propia de un buen artesano, pero al contrario que otros directores que interpretaron la obra de manera similar, esta versión no dejó especial huella.

En conjunto, fue un último concierto de temporada en la que una solista como María Bayo, consciente de los medios con los que cuenta, supo aprovecharlos al máximo y conseguir un éxito de público indudable.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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