Banda Conservatorio Superior Navarra Vicent Egea 18/01/2016

Luchando contra los elementos

 

Lunes, 18 de Enero de 2016. Auditorio Fernando Remacha de la Ciudad de la Música de Pamplona. Orquesta de Viento del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Josep Vicent Egea, director. Jacob de Haan: Ross Roy, (1997). Vincent Persichetti: Sinfonía número 6, (para banda de concierto), (1956). Josep Vicent Egea: Atenea, (2010). Philip Sparke: Fiesta, (1996). Concierto inscrito en las actividades del Conservatorio Superior de Música de Navarra.

 

La frase es bien conocida, aunque ahora no recuerdo a quién se le atribuye: “Hemos venido a luchar contra los rusos; no contra los elementos”. En principio, podría parecer esto más propio de la crónica de una corrida de toros deslucida por el viento o un partido de fútbol que se jugara en un barrizal. No es el caso; nos ocupa un programa muy intenso de música para banda de concierto, de esos que se escuchan pocas veces. Sin embargo, algo hay que decir de uno de los grandes condicionantes del concierto: la acústica de la sala.

No es la primera vez que afirmamos que el Auditorio de la Ciudad de la Música no tiene la acústica apropiada para los conciertos de la banda. En el caso de este año, el repertorio permitía tiempos relativamente lentos y, en general, todas las obras presentadas podían apreciarse en sus detalles, algo que no siempre ocurría en otras ocasiones. Pero la acústica de este auditorio permite que el sonido corra a su antojo; en los momentos de clímax, el resultado puede llegar a ser ensordecedor, más aún con conjuntos de viento tan numerosos.

El programa se abría con Ross Roy, una obra de Jacob de Haan muy espectacular y relativamente fácil, en donde se alternan pasajes de gran energía rítmica con melodías líricas muy conseguidas. La Orquesta de Viento del Conservatorio ofreció una gran actuación en esta obra y Vicent Egea la interpretó cuidando mucho de las transiciones de tempo, calculadas en todos sus detalles. Fue un muy buen preludio para lo que estaba por venir.

La Sexta Sinfonía de Vincent Persichetti es una obra muy singular, en la que pueden verse por momentos la huella del Stravinsky de La consagración de la primavera, el Bartok del Concierto para orquesta en el tercer movimiento y la brillantez de las fanfarrias de Copland. No es fácil organizar rítmicamente la obra en los movimientos extremos, y Vicent Egea consiguió hacerlo con bastante ajuste al frente de un conjunto que respondió de manera muy eficaz.

La obra más espectacular del concierto era Atenea de Vicent Egea. Los tres movimientos de que consta la obra manifiestan caracteres muy distintos, desde los juegos rítmicos del comienzo pasando por un tiempo lento con pasajes líricos muy logrados y un tema con variaciones muy ingenioso, en donde no faltan las referencias jazzísticas. No fue ciertamente una interpretación sutil, especialmente en la sección final, pero la obra no es nada fácil de interpretar y tiene mucho mérito el hecho de que los alumnos hayan podido sacarla adelante. Para terminar, Fiesta de Philip Sparke no aportaba nada especial; seguramente habría sido mejor haberla puesto anteriormente en el programa para apreciar las bondades de esta partitura bulliciosa y animada.

En conjunto, fue un concierto muy interesante, en el que el conjunto de viento del Conservatorio Superior de Música de Navarra pudo demostrar su magnífico nivel en un programa muy intenso, fuera del alcance de la mayor parte de las bandas de concierto. Si la cita se hubiese celebrado en un teatro de acústica más cálida, los resultados habrían sido brillantes.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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