Amaia Azcona Maite Ascunce Iglesia San Pedro Puente la Reina Festival Cultur 25/08/2014

Promesa de futuro

 

Lunes, 25 de Agosto de 2014. Iglesia de San Pedro de Puente la Reina. Amaia Azcona, soprano. Maite Ascunce, piano. Obras de Felix Mendelssohn, Johannes Brahms, Richard Strauss, Joaquín Turina, Ernest Chausson, Gabriel Fauré, Manuel de Falla, Wolfgang Amadeus Mozart, Georges Friedrich Händel, Emilio Arrieta, Jesús Guridi y Charles Gounod. Concierto perteneciente al Festival Cultur 2014 del Gobierno de Navarra.

 

Nunca es fácil distinguir a un joven talento en cualquier arte, y la Música no es excepción. Los libros están llenos de recordatorios sobre la capacidad “profética” de los supuestos expertos. Giuseppe Verdi fue rechazado en el Conservatorio de Milán por su técnica pianística poco ortodoxa, y el pianista Nikolai Rubinstein despreció de forma manifiesta el Concierto para piano número 1 de Tchaikovsky, hoy uno de los más populares del repertorio. También ocurre que músic os que en principio parecen prometer mucho se quedan en nada. Para que el éxito sea posible, en el caso de los cantantes es especialmente importante elegir bien el repertorio y cuidar su instrumento, es decir la voz, de manera adecuada.

Pues bien, al terminar el concierto que nos ocupa pareció claro que la soprano Amaia Azcona es un valor en alza. No siendo la voz especialmente voluminosa, corre con la frescura y la naturalidad propia de las voces jóvenes, y mostró a lo largo de su recital una gran capacidad de fraseo y de matización en los textos, además de concentración máxima. El programa era variado y muy comprometido en general, y los resultados fueron muy interesantes.

La primera parte estaba dedicada toda ella a la canción de concierto, un repertorio poco atendido por estos pagos con notorias excepciones. En ella, destacaron las interpretaciones de Stänchen de Richard Strauss, con gran manejo de las volutas de la escritura vocal, las canciones francesas en general, especialmente idiomáticas y cuidadas en la pronunciación, y sobre todo las Siete canciones populares españolas, de las que supo sacar la vertiente más intimista. Anteriormente, en el ciclo de Tres sonetos de Turina, Azcona se encontró tal vez menos cómoda, muy particularmente en la segunda canción de las tres, que le exigía alternar más entre canto y habla.

La segunda parte fue dedicada por completo a la ópera, y mostró buena parte del repertorio de Amaia Azcona en este aspecto, desde la Almirena del Rinaldo de Händel hasta la Julieta de Romeo y Julieta de Gounod, pasando por el repertorio español. De todo ello, lo más interesante fue el aria de Rinaldo, desgranada con exquisito fraseo y una sobriedad en la ornamentación muy adecuada en el da capo, sin olvidarnos de una interpretación muy dulce del aria de Mirentxu de Guridi. Los fuertes aplausos del público, que llenaba la iglesia hasta el punto de que muchas personas escucharon el concierto de pie, depararon dos propinas en las que Amaia Azcona siguió demostrando su buen hacer como intérprete.

Uno de los factores del éxito del concierto fue el acompañamiento de Maite Ascunce, muy cuidado en general. Particularmente destacó en las melodías francesas y en el ciclo de Falla, un repertorio especialmente afín a su personalidad y a su forma de entender la música, dando oportunidad a Amaia Azcona de poder cantar con la libertad rítmica que exigen canciones como la Nana o la Jota del ciclo de Falla.

Cuenta Alfred Cortot que, cuando la Malibrán terminó su intensísimo período de estudio con su padre Manuel García, éste le dijo: “Y ahora, ve y canta según tu corazón; conoces tu oficio”. Aunque en realidad la Música exige un aprendizaje continuo, Amaia Azcona bien puede aplicarse a sí misma estas palabras. Si gestiona sus medios de forma adecuada, puede darnos muchas tardes de gran canto.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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