«RODEARSE DE LOS MEJORES»CON JORDI SAVALL EN BALUARTE

Clásica Xabier Armendáriz

«Rodearse de los mejores»

La temporada de espectáculos de Fundación Baluarte sigue progresando en el curso 2025-2026, encadenando una leyenda tras otra. Después de la experiencia estética de primera magnitud que siempre es asistir a un recital de Grigori Sokolov, seguía la vuelta de uno de los músicos españoles más influyentes del panorama internacional, como es el violagambista y director catalán Jordi Savall.

Hablamos de un artista que se dio a conocer como divulgador de la música medieval y renacentista de la Península Ibérica, pero que también fue el responsable de la recuperación para un público amplio de buena parte de la música francesa de los siglos XVII y XVIII, sobre todo gracias a su participación en la película Todas las mañanas del mundo.

Su interpretación de Orfeo de Monteverdi siempre fue una referencia ineludible, igual que sigue siendo fundamental la recuperación de la Sinfonía de Juan Crisóstomo de Arriaga en su versión completa. Por si esto fuera poco, en los últimos años está avanzando su repertorio hacia músicas posteriores, incluyendo sinfonías de Mendelssohn, Schumann y Bruckner, aunque es verdad que en estos autores sus resultados siempre han sido más discutibles.

Incluso hace unos meses, Savall alcanzó un mayor grado de protagonismo, pues se presentó como director con la Orquesta Filarmónica de Berlín. Con todo, en este caso se presentaba en Baluarte con un espectáculo más ligado a sus orígenes como artista.

Bajo el título Fiesta criolla, Jordi Savall presentaba una sesión dedicada al Cancionero de Trujillo, una colección que recoge danzas y cantos en los que se reflejan las influencias de las diversas culturas que convivieron en el Virreinato del Perú a finales del siglo XVIII. Aunque la mayor parte de los textos están escritos en castellano, algunos incluyen como mínimo expresiones en las lenguas de los pueblos indígenas y la influencia de las tradiciones populares autóctonas es más que evidente.

Lo que escuchamos fue una sucesión de canciones para tocar y bailar, sin más objetivo que entretener y alegrar la existencia de una población que, bajo el dominio español, utilizaba esta música como herramienta de supervivencia. Jordi Savall siempre fue un músico interesado en la relación entre la música europea y las tradiciones populares de otras regiones, y en sucesivos proyectos ha ido dialogando con músicos que pertenecen a tradiciones no occidentales.

Esto pudo apreciarse ya en sus proyectos en torno a la trayectoria de San Francisco Javier, su grabación en torno a la ciudad de Jerusalén (un disco que ha ganado una gran actualidad desde entonces en el que participan músicos judíos y árabes), y el espectáculo en torno a Las rutas de la esclavitud que escuchamos en Baluarte en 2018. En esta ocasión, las formaciones habituales de Jordi Savall convivían con los miembros del Tembembe Ensemble Continuo, y sobre el escenario convivían los instrumentos de tradición europea con otros de origen andino.

En casos como éste, siempre ha resultado destacable la manera en que Savall ha sabido rodearse siempre de los mejores músicos para conseguir sus objetivos, algo básico en un espectáculo como el que nos ocupa, donde él mismo no se reservaba ninguna ocasión para el lucimiento individual. El resultado fue una fusión ideal entre distintas maneras de entender la música, donde brillaron la espontaneidad, el sentido del ritmo, el entusiasmo por hacer música juntos y el convencimiento de estar dando a conocer una música que enriquece nuestra visión del mundo en general. Lo único que echamos de menos en este espectáculo, en relación con otras producciones similares de Savall, fue que hubiese existido un hilo narrativo común que, más allá de la continuidad entre las diversas canciones de la colección, hubiera unificado el espectáculo.

En conjunto, fue una nueva muestra de la calidad de un músico como Jordi Savall, al que siempre hay que prestar atención, y que además ha destacado siempre por rodearse de los mejores colaboradores posibles, sobre todo en estas aventuras entre las músicas de diferentes culturas. Tras tantas visitas en las que nos ha ofrecido su aspecto más experimentador, confiemos en poder escucharle a Savall en vivo alguna otra propuesta más cercana al ámbito clásico.

Autor entrada: xabier armendariz

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