«CUANDO TODO ES MÚSICA» EN EL FESTIVAL NAK EN BALUARTE-MURALLA
Clásica Xabier Armendáriz
«Cuando todo es música»

festival nAK
Viernes, 5 de Septiembre de 2025. Sala de la Muralla del Auditorio Baluarte. Juanjo Guillem, percusión. Reyes Oteo, guión escénico y electrónica. Víctor Jiménez, videografía. Ruy Martín, diseño de sonido. Reyes Oteo: Partitura cero, (2022, estreno absoluto). Suite sobre el silencio (2019, estreno absoluto). Tehom, (2003). Sixpoint Sweet Action (2023). Por la calle de Amargura (2008). Yo soy el monstruo rana (2020). Rosa mística, (2009). En el laboratorio con Reyes Oteo, (2025, estreno absoluto, obra encargo del Festival NAK).
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Hace unos meses, el pianista valenciano Josu de Solaun publicó en su propia página web un artículo durísimo contra los excesos de la música contemporánea. El texto es, en realidad, un clásico manifiesto en el que se argumenta en profundidad y con riqueza de aparato filosófico e incluso científico en contra de algunas de las tendencias más experimentales que se han venido dando desde la Segunda Guerra Mundial, citando los nombres de algunos de sus representantes más ilustres, incluyendo por ejemplo a Helmut Lachenmann, que en 2025 cumple noventa años. Este tipo de textos tienen una amplia tradición en la Historia de la Música.
La relativa sorpresa es que el texto de Josu de Solaun aparece precisamente en una época como la actual; desde hace unos cincuenta años, no podemos decir que exista un estilo musical predominante y cada compositor intenta buscar su camino personal en busca de una identidad propia. Y precisamente ahí radica la riqueza y el carácter apasionante de la época en que vivimos.
Con estas premisas y llegado el mes de septiembre, arranca una nueva edición del Festival NAK, una de las principales citas que cada año se consagran en Pamplona a la música actual. Como viene siendo habitual en los últimos años, lo hizo de manera “no oficial” con un concierto donde se estrenaron obras de algunos alumnos de composición del Conservatorio Superior de Navarra.
Fue un concierto muy ilustrativo, donde pudimos escuchar cinco obras de autores con estéticas muy diferentes, desde propuestas eminentemente neoclásicas como la de Jorge Carabias en Cruzar el hilo, hasta otras continuadoras de las tendencias más radicales como Eduardo Marín en Stantia. Pero seguramente la obra más interesante fue Kronotxoriak de Inar Lezáun; aunque la obra hace referencia a un título muy destacado del catálogo de Olivier Messiaen, lo cierto es que el resultado sonoro recuerda más bien a Béla Bartók, si se le quitara al autor húngaro el sustrato folklórico que anima buena parte de su obra.
Con todo, la apertura oficial del Festival NAK llegó dos días después con el concierto que aquí comentamos, con la presencia de Reyes Oteo, una de las figuras clave de la edición de 2025. Hablamos de una experimentadora radical en distintos terrenos, que incluyen la construcción de instrumentos electrónicos, la preparación de programas de edición de sonido, la reformulación del concepto de partitura musical, etc.
Antes y después de su concierto, en la Sala de la Muralla pudo contemplarse buena parte de su trabajo en todos estos terrenos, incluyendo algunos elementos dignos de ser expuestos en un museo de arte contemporáneo. Musicalmente, Reyes Oteo representa exactamente las premisas compositivas tan criticadas por Josu de Solaun; para Oteo, cualquier material sonoro es susceptible de ser convertido en música, aunque su escritura de hecho es más variada de lo que en principio podría parecer. En el concierto que nos ocupa, centrado en obras para percusión y electrónica, Oteo oscila entre un estilo minimalista en Partitura cero, donde se exploran las resonancias de la marimba, a otras obras donde se manipulan los elementos pregrabados para conseguir los efectos más diversos.
En ese sentido, seguramente la obra más interesante fue Por la calle de Amargura: tras la introducción de la grabación de una levantá eurante una procesión de Semana Santa, escuchamos el redoble de caja propio de una marcha e intuimos el comienzo de una saeta, que luego va a ser manipulada y deconstruida por completo. Para las obras que incluían percusión, se contó con la presencia de Juanjo Guillem, fundador de Neopercusión y el mayor especialista español en el repertorio para esta familia de instrumentos en el siglo XX. En conjunto, fue un comienzo de gran interés del Festival NAK, que ha mostrado las diferentes formas que puede presentar la música de hoy.

