Clásica Xabier Armendári
«Un mito viviente»
Viernes, 13 de Septiembre de 2024. Iglesia de San Miguel de Estella. Emma Kirkby, soprano. Jakob Lindberg, laúd. Obras de François Richard, Pierre Gedron, Robert Ballard, John Dowland y John Danyel. Concierto inscrito en la Semana de Música Antigua de Estella 2024
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El movimiento de la interpretación musical históricamente informada ha traído importantes novedades al panorama musical clásico. Cuando los Harnoncourt, Hogwood y compañía empezaron a afrontar el repertorio barroco intentando (supuestamente) volver al “sonido original” de la época, no sólo centraron sus esfuerzos en la recuperación de los instrumentos antiguos o a otros parámetros de la interpretación (articulación, fraseo, tempi, etc.), sino también en lo vocal. De hecho, hasta entonces un director como Karl Richter, con su orquesta moderna, había estado utilizando para sus grabaciones bachianas el mismo tipo de cantantes que en aquella época podría haber elegido para completar un reparto para el Elías de Mendelssohn, por poner un ejemplo.
Los intérpretes historicistas entendieron desde el principio que, hasta mediados del siglo XIX, el estilo vocal había sido completamente diferente. A la espera de poder contar posteriormente con voces más adecuadas, Nikolaus Harnoncourt utilizó en su serie completa de las cantatas de Bach voces de niños para las partes vocales de registro más agudo. Pero el gran descubrimiento en este panorama lo aportó Christopher Hogwood en su grabación de El Mesías de Händel, y fue la participación como soprano solista de una joven cantante llamada Emma Kirkby.
En efecto, Emma Kirkby no tenía espacio en aquellos años en el panorama operístico convencional. Su voz reducida en volumen, demasiado ligera para buena parte del repertorio planteaba interrogantes. Pero allí escuchamos a una Emma Kirkby con una pureza y una frescura que sorprendieron a muchos y ella contribuyó así a crear un modelo nuevo de cantante.
La carrera de Raquel Andueza también es producto del surgimiento de cantantes como Emma Kirkby, y ella misma reconoció que se sintió muy impresionada cuando le escuchó a sus quince años, en la Semana de Música Antigua de Estella. Yo mismo tuve también ocasión de escuchar a Emma Kirkby hace unos veinte años en el Teatro Gayarre; venía a Pamplona con London Baroque y fue seguramente mi primera experiencia en vivo con los instrumentos de época.
Han pasado los años y Emma Kirkby ha vuelto a la Semana de Música Antigua de Estella. Tal como le escuchamos en la Iglesia de San Miguel, observamos a una cantante que lógicamente ha perdido calidad tímbrica, pero no perfección técnica ni, menos aún, calidad artística. Emma Kirkby se presentaba con un programa muy afín a su sensibilidad y que no explora los registros extremos de la tesitura, que podrían haberle planteado problemas. Con el íntimo acompañamiento de Jakob Lindberg, otra leyenda del mundo de la música antigua, desplegó estas arias de corte francesas y canciones inglesas del cambio entre los siglos XVI y XVII con ternura infinita, gran atención a cada detalle de los textos y con la misma pureza de canto a la que siempre nos ha tenido acostumbrados.
Fue realmente significativo percibir la concentración con la que el público siguió el concierto de principio a fin, en un repertorio que generalmente se consume mejor en dosis menores pero en el que Kirkby consiguió mantener la atención y el interés sin ningún problema.
Los interludios de Jakob Lindberg en solitario demostraron que este instrumentista es el mejor laudista de la actualidad, con permiso de otros ilustres intérpretes como Xavier Díaz-Latorre, que también ha participado en esta edición de la Semana de Música Antigua de Estella.
En conjunto, fue una experiencia que no olvidaremos. No todos los días se da la ocasión de escuchar en acción a un mito viviente del mundo de la música antigua.

