ARTURO BARBA CON “DOMINIO” EN EL CICLO DE ÓRGANO DE LARRAGA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Dominio”

Martes, 25 de agosto de 2020. Iglesia de San Miguel de Larraga. Arturo Barba, órgano. Obras anónimas españolas del siglo XVIII y de Eduardo Torres, Johann Andreas Sorge, Johann Sebastian Bach, Jesús María Muneta, Ludwig van Beethoven, Juan Bautista Cabanilles, Vicente Martín y Soler y Johann Christian Bach. Concierto perteneciente al Ciclo de Órgano Diego Gómez de Larraga 2020.

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A pesar del verano tan raro que vivimos, el Ciclo de Órgano Diego Gómez de Larraga se está celebrando en este año 2020. Es ésta una noticia importante, tratándose de un certamen que se organiza con recursos escasos y que cada verano ofrece conciertos de gran calidad. En esta edición, no se ha podido contar con la presencia física de Jesús María Muneta, el organista y compositor larragués impulsor del festival, pero su espíritu permanece en la concepción del ciclo y en las sucintas presentaciones de las obras que se leen al comenzar cada concierto.

En esta ocasión, asistimos al recital de Arturo Barba, organista valenciano que ya actuó en Larraga en 2017 y que es uno de los organistas españoles más relevantes. Se ha presentado con un concierto donde se ofrecían en paralelo obras para órgano de autoría española y alemana.

Como Muneta y el propio Barba recordaban, la distancia entre ambas corrientes es manifiesta, no sólo por manejar procedimientos compositivos o actitudes diferentes frente a la música, sino sobre todo porque cada uno de estos autores contaba en su imaginación sonora con instrumentos diferentes.

Dicho en resumen: la tecnología y las posibilidades técnicas del órgano se desarrollaron en Alemania a un ritmo mucho mayor en los siglos XVII y XVIII, pero en España se mantuvo una sonoridad característica que, en el órgano de Larraga, se puede apreciar en su máxima expresión. Captar lo más importante de ambos mundos es una tarea en la que pocos organistas llegan al éxito.

Respecto al programa concreto, hubo interesantes descubrimientos en las obras de autoría española, como las danzas extraídas de la colección Flores de música, publicada a comienzos del siglo XVIII, y la grandiosa En modo antiguo de Eduardo Torres, organista español de transición entre los siglos XIX y XX. También se escuchó una transcripción de la obertura de Una cosa rara de Vicente Martín y Soler, autor valenciano que alcanzó con esta ópera un éxito en Viena muy superior a las óperas estrenadas al mismo tiempo por Mozart.

No faltó, por supuesto, una obra de Jesús María Muneta, en este caso compuesta para esta edición 2020 del ciclo. En la vertiente alemana, fue notable la presentación de un Allegro para órgano mecánico escrito por un Beethoven de apenas diez años; no tiene nada que ver con lo que el compositor de Bonn escribió años más tarde, y de hecho escuchar obras para órgano de un autor tan importante nos ayuda a completar su figura y afrontarla con otras perspectivas.

Arturo Barba ofreció un gran concierto, caracterizado por el dominio del instrumento y de los estilos. En cuanto a lo primero, fue muy interesante la obra de Eduardo Torres, concebida ya para un órgano de estilo sinfónico pero que Barba supo transformar para aprovechar la nasalidad de la sonoridad ibérica.

En las obras barrocas y clásicas, Barba ofreció interpretaciones rigurosas, bien calculadas y sin olvidar los aspectos virtuosísticos de estas composiciones. Fue especialmente conseguido el bloque de danzas anónimas extraídas de Flores de música, en las que Barba supo ofrecer su vertiente más lúdica; después de todo, el órgano no es sólo un instrumento para la música más severa y transcendente.

En conjunto, fue un concierto de nivel, realizado por un organista experto y conocedor del repertorio.

Autor entrada: Xabier Armendariz

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