GARAIKIDEAK “EL ORDEN DEL CAOS” EN BALUARTE

El orden del caos

Sábado, 7 de septiembre de 2019. Sala de la Muralla del Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Ensemble Neopercusión. Gérard Grisey: Estela, (1995). Iannis Xenakis: Pléyades, (1978). Concierto inscrito en el Festival NAK 2019.

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COINCIDIENDO con el final de la Semana de Música Antigua de Estella, se asoman los primeros eventos de la quinta edición del Festival NAK. El certamen, promovido por el Centro de Música Contemporánea Garaikideak, ofrece cada año una programación ambiciosa y centrada en un tema común. En este caso, dicho tema ha sido la relación entre la música y la ciencia, razón por la cual el festival va a realizar conciertos en lugares inhabituales, como el Planetario de Pamplona, donde se ofrecerá la tradicional cita en la que los miembros de Garaikideak presentarán sus obras.

El segundo concierto de esta edición tenía como protagonistas al Ensemble Neopercusión; liderado por Juanjo Guillén, se ha convertido en un referente en la interpretación de las obras para percusión del siglo XX. El conjunto visitó recientemente el Teatro Gayarre dentro del Ciclo E7.2, interpretando El negro de la estrella de Gérard Grisey, una obra que también habría sido muy procedente en esta edición concreta del Festival NAK, pero en esta ocasión el conjunto se ha presentado con otra obra mítica: Pléyades de Iannis Xenakis, compositor griego exiliado a Francia y que, gracias a su manera de regular el azar para obtener resultados musicales determinables, se convirtió en un verso suelto en la vanguardia de la segunda mitad del siglo XX.

De entrada, la conformación del conjunto de percusión era espectacular. Un conjunto de tres círculos concéntricos se alineaba en torno a un bombo central. Cada círculo estaba compuesto por los instrumentos de parches, láminas y metal previstos por Xenakis para la interpretación de la obra, mientras al fondo se hallaba otro bombo, necesario para la versión de la breve composición de Grisey que complementaba el programa.

La obra central de la sesión era muy ambiciosa, dividida en cuatro movimientos. Según las declaraciones en la presentación de Juanjo Guillén, en esta ocasión se ha interpretado la secuencia de movimientos en el orden sugerido por Xenakis, (primero plenum y después láminas, metales y parches, por este orden), aunque la obra admite otras ordenaciones que Neopercusión igualmente ha explorado. Es una composición de extraordinaria complejidad, que exige una elevada capacidad de concentración. Hay choques rítmicos constantes y, aunque no se pierde una noción de “compás” subyacente, el resultado transciende esa medida y parece a primera audición completamente espontáneo. Todo el conjunto es sonoramente imponente, pero el movimiento más turbador es el de los metales, escrito para instrumentos inventados para esta obra. Estas campanas de afinación especialmente aguda producen un zumbido continuo que ofrece una serie de melodías complementarias, pero que también hace que, a los niveles dinámicos en que se mueve la partitura, el resultado sea demasiado impactante para una parte del público. La reverberante acústica de la Sala de la Muralla de Baluarte potenciaba el efecto.

Neopercusión afronta un riesgo considerable al enfrentarse a esta obra sin director ni una claqueta que marque el tempo; todo ello obliga a una mayor compenetración visual entre sus miembros y a un sentido camerístico. Todos los implicados son músicos altamente experimentados y en todo momento se produjo una evidente impresión de dominio de la partitura.

En conjunto, fue una importante cita de un festival que tendrá su continuación con los eventos de la próxima semana. Veremos.

Autor entrada: xabier armendariz

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