«SINFONÍAS PARA BANDA» CON LA PAMPLONESA EN EL GAYARRE

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Sinfonías para banda”

Domingo, 25 de febrero de 2024. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Robert William Smith: Sinfonía número 3, (Don Quijote), (2008). Sinfonía número 1, (La Divina Comedia), (1997). Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa.

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Decir que la sinfonía es un género propio de la música orquestal es una sentencia muy propia de los libros de texto de Historia de la Música, pero también una afirmación inexacta. Lo comprobamos, una vez más, en este concierto de la Banda de Música La Pamplonesa, que no ofrecía de hecho dos transcripciones de sinfonías originalmente pensadas para orquesta, sino dos composiciones pensadas desde el principio para banda de concierto. En realidad, hablamos de un fenómeno con cierta solera, cuyo origen se puede encontrar incluso en la Sinfonía fúnebre y triunfal de Hector Berlioz, una obra eminentemente ceremonial a la que posteriormente se le añadió una parte coral. Pero en esta segunda mitad del siglo XX también hay numerosos ejemplos de compositores que escriben sinfonías originales para banda desde perspectivas más tradicionales; es decir, tienden a respetar el modelo de los cuatro movimientos del sinfonismo ortodoxo, aunque sí es verdad que en muchos casos hay argumentos programáticos detrás, como ocurre con obras cimeras como la Sinfonía número 1 de Johan de Meij, que ilustra la saga El señor de los anillos de Tolkien.

En el concierto que nos ocupa, se presentaban dos obras del compositor estadounidense Robert William Smith, fallecido hace pocos años a una edad bastante temprana. Se abría la sesión con su Sinfonía número 3, centrada en la figura de Don Quijote de la Mancha. Hablamos de una sinfonía en forma cíclica, iniciada con un solo de bombardino que se repetirá en el comienzo del cuarto movimiento y que representa los ideales de Don Quijote; se representan algunas de las aventuras más conocidas, como la lucha contra los molinos de viento resuelta con una intervención impactante de la percusión. Pero ese estilo épico de las escenas de acción, filtrado por la tinta hollywoodiense de la música para películas como El Cid, no resulta tan atractivo como el gran segundo movimiento, donde los solistas de madera de La Pamplonesa, (sobre todo flauta, fagot y corno inglés), tuvieron grandes oportunidades de lucimiento que aprovecharon con creces. Vicent Egea dirigió con empuje y supo diferenciar muy bien los distintos episodios de una obra que fue seguida por el público con gran concentración; curiosamente, como ocurriría luego en la segunda parte, incluso las pausas entre los cuatro movimientos se vivieron en silencio y sin aplausos, casi sin toses.

Ya en la segunda parte, se escuchó la Sinfonía número 1 del mismo autor, en torno a la Divina Comedia. Sobre dicho texto, ya se escribió una sinfonía fundamental que, antes o después, debería escucharse en Pamplona, como es la Sinfonía Dante de Liszt. En esta ocasión, Smith retrata con acierto, pero no con tremendismo, los padecimientos de las almas en el Infierno, aunque el interés de la obra sube al llegar al Purgatorio, con las dos secciones extremas de carácter solemne y arcaizante. La aportación de que los propios músicos canten y representen a las almas en su ascenso otorga interés y, como ya no hay referencias hispánicas, el estilo cinematográfico resulta más efectivo. Eso sí, seguramente Wagner tenía buenas razones cuando aconsejó a Liszt que no intentara representar musicalmente el Paraíso; la sección correspondiente en esta sinfonía de Smith es seguramente la menos convincente del conjunto. En todo caso, Josep Vicent Egea construyó una interpretación muy bien medida de la obra, muy sobria en general, que destacó sobre todo en un segundo movimiento cargado de tensión. De nuevo, los solistas de la madera de La Pamplonesa, particularmente flauta y oboe, demostraron su dominio y musicalidad.

En conjunto, fue un concierto breve en duración, (menos de hora y cuarto), pero muy intenso para los miembros de La Pamplonesa, que ofrecieron grandes versiones de dos importantes sinfonías para banda.

Autor entrada: xabier armendariz

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