Clásica Xabier Armendáriz
“Pasión y entrega”
Domingo, 9 de Marzo de 2025. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Aldo Rafael Forte: Retratos de Van Gogh: Final, (Autorretrato del artista), (1996). Franco Cesarini: Mosaicos bizantinos, (1993). Modest Mussorgsky: Cuadros de una exposición, (versión para banda de concierto realizada por Roberto Forés), (1874). Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa.
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Con el mes de Marzo llega en la programación de la Banda de Música La Pamplonesa el ya tradicional concierto que, cada año, se organiza en colaboración con el Conservatorio Superior de Música de Navarra. Hablamos sin duda de una ocasión especial, pues el hecho de contar para el evento con una plantilla ampliada permite a La Pamplonesa ofrecer algunas obras o transcripciones que, en otras circunstancias, no estarían al alcance de la formación. El escenario del Teatro Gayarre estaba repleto de instrumentistas y también resultó muy estimulante comprobar que el público llenaba igualmente la sala. Y a juzgar por los resultados, la mayoría de los presentes salieron altamente satisfechos.
Se iniciaba la sesión con el movimiento final de Retratos de Van Gogh del compositor cubano Aldo Rafael Forte, episodio cuya inspiración extramusical era el autorretrato firmado por el artista neerlandés pocos meses antes de suicidarse. El arranque inicial de la secuencia recuerda por figuración y casi por notas el comienzo de la obertura de Candide de Bernstein, pero el contexto no puede ser más diferente: en la obra de Forte es mucho más dramático y severo. No hay apenas momentos de respiro en la obra, pero tampoco arranques virtuosísticos para los músicos, de manera que el carácter de introducción para intérpretes y público se consiguió sin ningún problema y Josep Vicent Egea supo interpretarla sin permitir caídas de tensión.
El principal punto focal de la primera parte era Mosaicos bizantinos de Franco Cesarini, en teoría una reflexión bastante ordenada sobre los principales acontecimientos que definen el cristianismo: el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús. La obra recurre a un estilo deliberadamente arcaizante, destacando la solemnidad y el sentido atemporal del mensaje. Las citas del repertorio gregoriano son muy reconocibles, aunque algunas parecen algo desubicadas de sus contextos litúrgicos (ese “Regina coeli”, canto pascual por excelencia, inserto en el movimiento dedicado a la Navidad). Hay oportunidades de lucimiento para buena parte de los solistas de la madera, sobre todo el corno inglés, que demostraron en el concierto su gran calidad, y Vicent Egea ofreció una interpretación impecable.
Quedó para la segunda parte Cuadros de una exposición de Modest Mussorgsky, en un muy eficaz arreglo para banda de concierto del recientemente nombrado director de la Orquesta de Extremadura: Roberto Forés. El punto de partida de la transcripción no es la composición original que Mussorgsky realizada para piano solo en homenaje de su amigo el arquitecto Vicgtor Hartmann, sino la versión orquestal de Maurice Ravel y, como en la transcripción del autor francés, desaparece la última presentación independiente del tema del paseo, justo antes de la representación del mercado de Limoges. Vicent Egea guió a músicos y público a lo largo de la exposición con seguridad, mostrando con cuidado a los detalles el perfil de cada cuadro sin asumir mayores riesgos. La escritura del arreglo de Forés permite seguramente una mayor atención a la alquimia sonora de cada movimiento en concreto, pero Josep Vicent Egea prefirió no imitar las ideas de Sergiu Celibidache en su célebre grabación de la obra en la versión de Ravel. De la misma forma, determinados pasajes pueden tener un impulso más cinematográfico, pero la articulación de una banda de concierto dificulta mucho ese posible enfoque. En todo caso, fue una versión muy bien ejecutada, con algunas intervenciones solistas estelares, a la cabeza el saxofón en El viejo castillo.
Al final, el público aplaudió con mucho entusiasmo y, después de dar ánimos a los estudiantes del Conservatorio y a sus familias para continuar con una trayectoria tan esforzada como apasionante, repitió los compases finales de La gran puerta de Kiev, aprovechando para desear una paz duradera en Ucrania. Fue un broche ideal para el concierto más ambicioso de la programación de La Pamplonesa en esta temporada.

