PUENTE LA REINA HOMENAJEA A «EL OTRO ARRIETA» EN LA IGLESIA DE SANTIAGO

CLÁSICA Xabier Armendáriz

El otro Arrieta

E L año 2021 está siendo especialmente fecundo para la recuperación de la obra de Emilio Arrieta. Gracias al éxito español de Marina y a las recuperaciones efímeras de El dominó azul, El grumete, Ildegonda La conquista de Granada, entre otras obras, Arrieta había sido etiquetado básicamente como un autor de música destinada a los escenarios líricos. Naturalmente, los musicólogos sabían que Emilio Arrieta había escrito obras importantes en otros ámbitos, pero el público no había tenido oportunidad de escucharlas.

De repente, el año 2021 se ha convertido en la ocasión ideal para que varias importantes cantantes navarras hayan incorporado a sus repertorios las canciones del compositor de Puente la Reina. Andrea Jiménez, Sofía Esparza y Sabina Puértolas son quizá quienes más empeño están dedicando en esta tarea y las dos últimas citadas actuaban, haciéndose la competencia entre sí, el pasado sábado: Sofía Esparza en la Ciudad de la Música de Pamplona, Sabina Puértolas en la propia Puente la Reina en el contexto de la programación que el Ayuntamiento de la localidad ha dispuesto para celebrar el bicentenario del nacimiento del compositor.

Para esta ocasión, Sabina Puértolas dispuso un repertorio variado, que incluía tanto canciones en italiano como en español. Sin duda, se trata de canciones con verdadero interés, que reflejan el ambiente característico del repertorio de salón de la época. Como en las producciones líricas de Arrieta, pueden observarse aquí y allá resabios belcantistas y se permite al cantante más espacio para el lucimiento personal que en otros repertorios, (la comparación con la canción de concierto alemana lo demuestra claramente), pero las partes de acompañamiento pianístico tienen interés e identidad propia. Incluso, a veces pueden observarse ciertos rasgos descriptivos, como en La sombra, donde el piano establece desde el principio la ambientación lúgubre que el texto necesita. Sabina Puértolas volvió a demostrar en esta velada que continúa en un estado vocal francamente destacable. La voz mantiene el lustre y la amplitud, algo que la cantante navarra aprovechó para dotar de tinte operístico a todas estas canciones. Los resultados fueron variables, porque algunas de ellas parecían pedir un tratamiento algo más íntimo y los agudos no siempre resultaron atractivos, pero la particular acústica de la Iglesia de Santiago de Puente la Reina, donde se celebró el concierto, obligaba de alguna manera a una vocalidad más expansiva.

Desde el piano, Rubén Fernández Aguirre realizó una labor más que solvente, tal como en él es habitual; se mostró como el acompañante seguro y especialmente cuidadoso de las voces que es. Por otra parte, entre los dos bloques de canciones, Rubén Fernández Aguirre ofreció una fantasía sobre temas de Marina de Arrieta, en donde el pianista vasco destacó especialmente la vertiente virtuosística del arreglo. El resultado adquirió cierto sabor lisztiano, pero también fue algo superficial.

Se cerró el concierto con la última intervención de Marina en la composición homónima de Arrieta, que fue el momento en el que Puértolas desplegó todas sus armas en plenitud, cerrando la cabaletta con un agudo, éste sí, imponente. Fue el mejor cierre posible a una velada de homenaje a Emilio Arrieta, en donde pudimos conocer una faceta del compositor de Puente la Reina que hasta ahora estaba olvidada y que, gracias a este año 2021, se está recuperando con fuerza.

Autor entrada: xabier armendariz

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