«LUCIENDO LA BANDA» DE MÚSICA LA PAMPLONESA EN EL GAYARRE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Luciendo la banda»

Domingo, 27 de febrero de 2022. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Jan van der Roost: Olímpica, (Obertura para un festival de banda), (1992). Puszta, (1987). Dinámica, (1997). Tocata festiva, (1994). Espartaco, (1989).

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No es la primera vez que lo decimos. En los últimos 50 años, el repertorio para banda de concierto ha conocido un crecimiento importante, tanto por cantidad de obras como por calidad. Hablamos de un amplio conjunto de autores, provenientes de diferentes países, (Estados Unidos, Países Bajos, Bélgica, Japón y España, entre otros lugares), de tradiciones musicales por tanto muy diferentes y donde los conjuntos de viento han tenido orígenes y funciones muy diversas. Todos ellos han hecho crecer las posibilidades de estos conjuntos y, en la mayor parte de los casos, hablamos de obras perfectamente accesibles y comprensibles para todo tipo de públicos; los procedimientos de las técnicas de vanguardia pueden aparecer de manera puntual, pero la invención melódica, que tantas veces echan de menos los abonados de orquesta en las obras sinfónicas recientes, es considerado elemento imprescindible.

Uno de los compositores más destacados en este campo es el belga Jan van der Roost, compositor al que ha dedicado La Pamplonesa su concierto más reciente. En él, se han escuchado cinco de sus composiciones más destacadas. Dos de ellas, Olímpica y Dinámica, son sendas obras de carácter festivo y duración breve, sin mayores pretensiones que servir de carta de presentación al conjunto que las interprete de manera sumaria. Fueron bien resueltas por La Pamplonesa, pero donde ofrecieron lo mejor de su actuación fue en las tres obras restantes.

La primera obra de entidad que se escuchó en el concierto fue Puszta, una suite de danzas siguiendo el carácter hungarizante heredado de las rapsodias de Liszt y Bartok y que, por concepción y realización orquestal, recuerda en alguna medida las Danzas armenias de Alfred Reed. La influencia húngara es perceptible en muchos aspectos: cambios de tempo, construcción melódica, figuras rítmicas, etc., y el trabajo para buena parte de los solistas de la madera es muy destacable, algo que aprovecharon los músicos de La Pamplonesa para demostrar, una vez más, su gran calidad.

Quizá la obra más conocida de Jan van der Roost es su Tocata festiva, una obra que en realidad no parece hacer honor a su título. Es cierto que la escritura para el conjunto de viento es brillante y expansiva, pero el carácter es más bien solemne al comienzo y, durante buena parte de la obra, la tensión se mantiene constante, con giros orientales en las secciones rítmicamente más puntuadas.

Pero la obra más importante era Espartaco, poema sinfónico cuyo título anunciaba el concierto en su conjunto. Hablamos de una composición de amplio formato que refleja con precisión la historia de este esclavo que promovió una revolución destinada a hacer temblar la civilización romana. Esta obra contiene, igual que la Tocata festiva, destacados solos instrumentales de carácter eminentemente lírico, y en ellos escuchamos grandes actuaciones, incluyendo la del solista del corno inglés. Igual que en el resto del programa, Vicent Egea dirigió con autoridad y conocimiento, ordenando todo con su precisión habitual. En conjunto, fue un concierto en el que La Pamplonesa dispuso de grandes oportunidades de lucimiento. Las obras de Jan van der Roost no son necesariamente las más espectaculares del repertorio para banda, pero son ideales para que un conjunto bien equilibrado demuestra su capacidad.

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Autor entrada: xabier armendariz

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