LA PAMPLONESA A «IRSE DE MARCHA» EN EL GAYARRE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Irse de marcha»

Domingo, 14 de marzo de 2021. Teatro Gayarre de Pamplona. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Obras de Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert, Hector Berlioz, Sir Edward Elgar, Benjamin Britten, Sergei Prokofiev, Dimitri shostakovitch, Gustave Holst, Robert E. Jager, Vincent Persichetti, Jef Penders y Alfred Reed. Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa.

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La Banda de Música La Pamplonesa sigue con sus actividades a lo largo de estos meses. Las marchas cívicas y otras actividades festivas en las que en circunstancias normales tendría que haber intervenido no se han celebrado, pero la formación ha seguido realizando sus conciertos en el Teatro Gayarre desde octubre sin pausa, ni siquiera cuando la segunda ola llevó a la aplicación de restricciones más severas para realizar conciertos con público en la sala. Y ahora ha presentado un concierto muy particular, pues podemos decir que la Banda de Música La Pamplonesa “se ha ido de marcha”…, literalmente.

Y es que lo que ha ofrecido la Banda de Música La Pamplonesa en el Teatro Gayarre ha sido un concierto de marchas y, más concretamente, una sesión dedicada a las marchas “de concierto”. No se trataba de escuchar marchas de las que la agrupación ofrece durante sus desfiles, sino de recuperar algunas otras, a menudo insertas en obras más amplias, compuestas desde en torno a 1800 pensando en situaciones “de concierto”. Las elecciones históricas eran bastante obvias, empezando por la marcha turca de Las ruinas de Atenas de Beethoven y terminando por las “poco ortodoxas” compuestas por Prokofiev y Shostakovitch. El programa se cerró con cuatro marchas extraídas de distintas suites para banda de concierto de autores del siglo XX, ejemplos del género muy breves y en algunos casos muy alejados del tópico de la “marcha”, lo que les daba un relativo interés añadido. A cambio, en algunos de estos últimos casos resultaba forzado sacar la marcha en cuestión de su contexto, pues su conclusión dejaba una sensación de suspenso un poco rara. Posiblemente habría sido adecuado incluir algún ejemplo del género en su uso más funcional (Washington Post de John Philipp Sousa), otras piezas conocidas (la Entrada de los gladiadores de Julius Fuzick), o incluso algún ejemplo de marcha “de concierto” compuesta por autores españoles.

La Pamplonesa ofreció en conjunto un concierto muy bien realizado desde el punto de vista musical. Por una parte, la formación mantiene el nivel de interpretación que todos conocemos, con importantes intervenciones solistas sobre todo de los instrumentos de las maderas. Por otra parte, Vicent Egea supo entender bien los estilos propios de los diferentes compositores, de manera que al comienzo del concierto, que agrupaba las obras más cercanas a las marchas “de desfile” y que podrían haber resultado más monótonas, la sucesión de obras mostró suficiente variedad. De hecho, uno de los fragmentos más interesantes del concierto fue la sección central de la célebre Marcha militar de Schubert, un fragmento cuya relativa melancolía, tan propia del compositor, suele pasar inadvertida tantas veces.

En conjunto, fue un concierto de interés, que sirvió para que el público observara a grandes rasgos la evolución de un género como la marcha, tan ligado históricamente a las agrupaciones de viento. Y todo esto manteniendo un nivel musical sostenidamente alto, porque de algunas de las marchas más conocidas es difícil encontrar interpretaciones tan musicales.

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Autor entrada: xabier armendariz

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