LA CORAL DE CÁMARA DE PAMPLONA “AHORA EN GRABACIÓN” EN EL ARCHIVO DE NAVARRA

Ahora en grabación

La historia es bien conocida, y en Diario de Navarra hemos seguido sus pasos desde el año 2016. La Agrupación Coral de Cámara de Pamplona, con David Gálvez como director musical, ha venido realizando en estos últimos años un trabajo de recuperación y reestudio de aquellas partituras que, durante el largo período en el que Luis Morondo fue titular del conjunto, fueron encargadas para o estrenadas por el coro. Sus autores fueron en general miembros de la Generación del 27, compositores que dinamizaron la vida musical española de la Segunda República pero que, en muchos casos, se vieron obligados a exiliarse tras la Guerra Civil Española. A estos autores hay que añadir algunas obras míticas posteriores de compositores todavía vivos, que la Coral de Cámara de Pamplona llevaba muchos años sin interpretar y que suponían dificultades evidentes. Tal como advertimos desde la llegada de este director a la entidad, era una línea de actuación especialmente oportuna, dado que aunque Gálvez se ha demostrado desde el principio como un gran músico, siempre se ha dado a conocer particularmente en el terreno de la música del siglo XX. Además, buena parte del repertorio que en estos últimos años ha recuperado la Agrupación Coral de Cámara de Pamplona son composiciones de alto interés, que en algunos casos son incluso novedad casi absoluta.

Los recursos derivados de la concesión del Premio Príncipe de Viana de la Cultura han permitido ahora a la Coral de Cámara de Pamplona llevar al disco buena parte de ese repertorio, abundantemente rodado en concierto en estos últimos años. El eje central de la publicación es el Romance del Rey Rodrigo, partitura que la agrupación ha dado a conocer en Pamplona este mismo año, en el Museo de la Universidad de Navarra, en la que Julián Bautista, compositor de la Generación del 27 exiliado en Argentina, se hace eco de las circunstancias que, según el romancero, llevaron a la invasión musulmana de la Península Ibérica. La obra contiene algunos signos que revelan subtextos políticos, y refleja ese lamento por la patria perdida, que fue una constante de los autores exiliados desde 1939 y tiene su representación gráfica en la portada del doble CD. Esta composición, particularmente ambiciosa, cierra un primer disco que incluye también las obras corales más conocidas de Remacha, (incluyendo entre otras cosas una gran versión de las Siete canciones vascas), Salvador Bacarisse (una muy emotiva versión de Ojos claros, serenos) y Arturo Dúo Vital, de quien se ofrecen las dos obras que el autor cántabro escribió para la Coral de Cámara de Pamplona.

El segundo disco se abre con Arrano beltza, composición de Agustín González-Acilu, autor de la Generación del 51 y que revolucionó la música española desde otras premisas completamente diferentes. En su caso, las posibilidades fonéticas de la lengua vasca se utilizan al máximo para componer una obra de significación política muy evidente y especialmente marcada en la época en que la partitura fue presentada. Las crónicas de dicho estreno, (hoy es de fácil acceso a través de Internet la que Andrés Ruiz Tarazona escribió para El País), así lo recuerdan. El célebre inicio, en el que se citan en voz alta las fechas en las que, a decir del autor del texto, Navarra fue perdiendo su capacidad de autogobierno, mantiene íntegro su poder expresivo, culminado en el imponente silencio que se produce al final de dicha sección. Como para mitigar la tensión presente en la obra de González-Acilu, el disco se cierra con el arreglo de Luis Morondo del Agur jaunak, en el que los coralistas deben abandonar el escenario conforme terminan su intervención.

Esta grabación se ha presentado recientemente en el Archivo General de Navarra, donde se guarda ahora el legado de la Coral de Cámara de Pamplona, en un acto en el que la coral ofreció algunas de las obras del disco. En la acústica resonante del Archivo, todo tendió a difuminarse y el equilibrio entre las voces no siempre se mantuvo de manera adecuada. Desde esa perspectiva, la grabación sí está en general muy cuidada. Aunque se ha pretendido conseguir un sonido propio de grabación en vivo, (de hecho, como recordaba David Gálvez en su presentación, algunas pequeñas imperfecciones no se han limado), las interpretaciones son de alto nivel y demuestran claramente cuál ha sido el mayor empeño de la Coral de Cámara de Pamplona en estos últimos años.

Autor entrada: xabier armendariz

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