Música Xabier Armendáriz
“Orientalismo”

Vicent Egea dirige a La Pamplonesa en el concierto. irati aizpurua
Domingo, 18 de enero de 2026. Teatro Gayarre. Banda de Música La Pamplonesa. Josep Vicent Egea, director. Alfred Reed: Danzas armenias I, (1973). Danzas armenias II, (1976). Johan de Meij: La quintaesencia, (1997). Jan van der Roost: Espartaco, (1989). Concierto organizado por la Banda de Música La Pamplonesa
_________________________
Una de las modas compositivas más arraigadas de la segunda mitad del siglo XIX fue el el exotismo en general y el orientalismo en particular. En aquel período, era habitual situar la acción de determinadas óperas o poemas sinfónicos en regiones remotas, que podían incluir lugares tan distantes entre sí como España, China, India o algún lugar de Europa del Este. Trazar un mapa del orientalismo musical resulta complicado, porque casi toda Europa estaría incluida en su radio de acción, pero el caso de los compositores franceses y rusos es seguramente paradigmático. El uso del orientalismo en Francia coincide con la máxima extensión del imperio colonial francés y alcanza su culminación con obras como el Concierto para piano y orquesta número 5 o la Suite argelina de Camille Saint-Saëns. En el caso ruso, el orientalismo aparece incluso en algunas óperas icónicas, casi siempre para retratar a pueblos invasores, como los polovtsianos en El príncipe Igor de Borodin. El uso de escalas exóticas, que remiten a la imagen sonora que los europeos nos hacemos de la música oriental, y una orquestación especialmente lujosa son las señas de identidad de un fenómeno que, según Edward Said, demostró la actitud supremacista de los europeos frente a otros pueblos.
En el concierto que nos ocupa, la Banda de Música La Pamplonesa ofreció un programa plenamente orientalista, aunque con obras muy posteriores. Las dos series de las Danzas armenias de Alfred Reed y el poema sinfónico Espartaco de Jan van der Roost actualizan los rasgos musicales más característicos del orientalismo, pues utilizan las escalas exóticas y las influencias folclóricas acostumbradas, pero añadiendo las fanfarrias espectaculares al estilo de Aaron Copland y las irregularidades rítmicas puntuales que aprovechan con tanta eficacia los compositores para banda de la actualidad. Son tres obras brillantes que, junto con La quintaesencia de Johan de Meij, ofrecen un campo de pruebas ideal para que los alumnos del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate de Pamplona puedan asociarse con la Banda de Música La Pamplonesa en un programa tan ambicioso como atractivo para todos, incluyendo el público.
El resultado fue un concierto de alto interés musical. Josep Vicent Egea dirigió toda la sesión con gran atención a los detalles y otorgando todo su espacio a los numerosos solos que ofrecen las cuatro obras, en donde todos tuvieron importantes oportunidades de lucimiento. Sin llegar a las reacciones tan expansivas propias de los conjuntos jóvenes, quedó la impresión de una actuación muy completa en la que todos disfrutaron al máximo.
En conjunto, fue una recuperación de un programa que ya se había trabajado en 2020 justo antes de que el mundo se detuviera, pero que entonces no se había podido ofrecer al público. Ha habido que esperar seis años, pero el intervalo ha merecido la pena y esta actualización del orientalismo del siglo XIX sigue emocionando a músicos y público.

