«Música Xabier Armendáriz
“Polifonía moderna”
Domingo, 6 de Abril de 2025. Iglesia de San Salvador de Pamplona. Coral de Cámara de Navarra. David Guindano y Sergi Moreno-Lasalle, directores. Obras de Giuseppe Verdi, Giorghio Federico Ghedini, Gianfrancesco Malipiero e Ildebrando Pizzetti. Concierto inscrito en el Festival de Música Sacra de Pamplona 2025.
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El comienzo del Réquiem del compositor italiano Ildebrando Pizzetti (1880-1968) es una declaración de intenciones más que elocuente de lo que se propone el autor. Lo primero que escuchamos es un inicio monódico, escrito a la manera de una entonación gregoriana aunque de hecho la melodía no se corresponde con la del comienzo del canto llano de la misa de difuntos. Poco después, el resto de las voces se unen a la polifonía, en una textura contrapuntística de cierta densidad, pero que permite comprender bien el texto. Aunque a veces las secciones de texto se van superponiendo entre sí, el entramado polifónico sigue un discurso clásico, no muy diferente al que podría tener una misa de difuntos del siglo XVI; ahora bien, el discurso armónico sí que ofrece pistas de que escuchamos una obra del siglo XX. Al llegar la secuencia Dies irae, en el movimiento siguiente, la melodía gregoriana se escucha como sostén de buena parte del entramado armónico, y todo el texto se musicaliza en versión polifónica, un rasgo este último que no sería muy habitual en el siglo XVI.
Hablamos de la obra principal que se escuchó en el concierto de la Coral de Cámara de Navarra, con el que se iniciaba este año el Festival de Música Sacra de Pamplona. Todo el programa estaba tejido en torno a la eclosión de un conjunto de compositores que, a partir del cambio entre los siglos XIX y XX, prefirió dedicar una parte considerable de su esfuerzo a la escritura de música coral, ya fuera religiosa o profana. Fue la respuesta natural que encontraron muchos compositores italianos que no se sentían cómodos componiendo óperas pero tampoco querían “competir” en el género sinfónico, que consideraban tomado por los compositores centroeuropeos. El mismo Giuseppe Verdi alentó en sus últimos años a sus colegas más jóvenes a seguir ese camino, y tanto su ejemplo como el célebre motu proprio del papa Pío X animaron a que se produjera una recuperación de la música polifónica, sobre todo religiosa, siguiendo algunos de los postulados del estilo renacentista. La vena neoclásica se observa con mayor intensidad en los autores relativamente más tardíos, como el mencionado Pizzetti, pero el comienzo del concierto permitió escuchar las dos secuencias únicamente corales de las Cuatro piezas sacras de Verdi, donde puede escucharse un estilo “de transición” que permite apreciar la vena operística del autor de Le Roncole y a la vez su intento de asumir algunas características más arcaizantes. La duración del concierto fue satisfactoria, pero nos quedamos con ganas de haber podido escuchar algunas de las obras ya previstas que a última hora se perdieron, especialmente el Réquiem de Puccini, autor al que pocos aficionados a la música imaginan escribiendo obras religiosas, pero que de hecho provenía de una dinastía de músicos de iglesia y dedicó esfuerzos en esa dirección en su juventud.
La Coral de Cámara de Navarra ofreció a lo largo de la sesión un rendimiento muy notable, sobre todo una vez superada la muy comprometida Lauda a la Virgen María de las Piezas sacras de Verdi, escrita para coro femenino, curiosamente insertada al comienzo de la sesión. David Guindano y Sergi Moreno-Lasalle compartieron la dirección del concierto repartiéndose las distintas obras, pero con independencia de quien empuñara la batuta se apreció un trabajo muy consistente del coro y una idea unificada en torno al repertorio del concierto. Quizá los resultados más logrados se consiguieron en el citado Réquiem de Pizzetti, la mayor revelación del programa considerando que las piezas verdianas, aunque no se hayan escuchado en Pamplona en muchos años (¿tal vez el Orfeón Pamplonés y la Sinfónica de Navarra podrían hacer como mínimo las dos restantes?), sí se encuentran fácilmente en disco.
En conjunto, fue un concierto revelador, que permitió disfrutar de un repertorio polifónico moderno al que, en otras condiciones, es difícil acceder y que ofrece joyas como el Réquiem de Pizzetti que no conviene pasar por alto.

