«UN MÚSICO INTEGRAL» GUY BRAUNSTEIN (VIOLÍN) CON LA ORQUESTA COMUNIDAD DE MADRID EN BALUARTE

clásica Xabier Armendáriz

“Un músico integral”

Jueves, 16 de enero de 2025. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Guy Braunstein, violín. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Alondra de la Parra, directora. Gracina Bacewicz: Obertura (1943). Guy Braunstein: Fantasía sobre temas de Rusalka de Antonin Dvorák. Nikolai Rimsky-Korsakov: Scheherazade, suite sinfónica Op. 35 (1888). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2024-2025.

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Esta temporada de la Orquesta Sinfónica de Navarra está siendo muy formativa para el público pamplonés, y está sirviendo para que podamos aprender lo que de verdad supone ser miembro de una orquesta sinfónica de primer nivel. Si hace dos meses conocíamos la particular propuesta estética de Sarah Willis en torno a la música de Mozart y su posible relación con la cultura cubana, en este concierto del mismo ciclo nos encontramos con una orquesta diferente, en este caso la de la Comunidad de Madrid, que presentaba como solista a otro primer atril de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Igual que Willis, Guy Braunstein ha ganado fama y reconocimiento gracias a sus entrevistas y sus actuaciones en la plataforma digital de la formación alemana, aunque en su caso ha abandonado su trabajo habitual como músico de orquesta para dedicarse especialmente a las actuaciones como instrumentista solista; eso sí, siempre con una visión que, aunque ha sido tradicional en otros tiempos, no se corresponde con lo que hoy suele esperarse de un violinista dedicado a estas tareas.

Y es que Guy Braunstein se ha presentado en Pamplona con su propia fantasía sobre temas de la ópera Rusalka de Antonin Dvorák. Como es sabido, los arreglos y adaptaciones de óperas u obras similares fueron moneda corriente en el siglo XIX y el propio Pablo Sarasate tiene unas cuantas obras de este formato, de las cuales la Fantasía sobre temas de Carmen es la más importante.

Esta fantasía recopilada por Guy Braunstein responde a la misma intención; en varios momentos de la partitura prima la búsqueda del virtuosismo del solista, pero también se aprovecha el encanto de la orquestación de Dvorák que permite mantener a este arreglo el color tan particular de la ópera de partida.

Por otra parte, Braunstein decide acertadamente terminar con la referencia a la canción de la luna, (lo más conocido de esta ópera de Dvorák que se escucha tan poco fuera de Chequia), lo que permite quedarnos con la melodía más evocadora a cambio de restar algo de brillantez a la conclusión. De propina, Braunstein ofreció un fragmento de otro arreglo suyo de El lago de los cisnes de Tchaikovsky y una versión para violín solo de la Danza húngara número 6 de Brahms.

El concierto se había iniciado con la Obertura de Gracina Bacewicz, compositora polaca más celebrada por sus obras camerísticas que, en este caso, ofrece una obra de espíritu enérgico y alado, apropiado para calentar e iniciar el concierto con buen pie. Pero el otro atractivo era escuchar en vivo Scheherazade de Rimsky-Korsakov, una de esas obras que nunca defraudan en directo.

En efecto, Alondra de la Parra y la Orquesta de la Comunidad de Madrid nos trasladaron acertadamente ese clima exótico, prácticamente mágico que pide el compositor ruso, dejándose llevar en los momentos más líricos pero sin olvidar el vigor y la acidez de los momentos de mayor dramatismo.

Además, Guy Braunstein tomó el puesto de concertino para la obra y demostró nuevamente su gran calidad; pocas veces se escucharán los solos de Scheherazade con mayor libertad en la expresión y en el ritmo, otorgando a esos momentos la sensualidad y el embrujo que deben tener. A pesar de nuestras inquietudes futbolísticas, —los comentarios al final sobre el resultado de Osasuna fueron frecuentes—, el triunfo de la interpretación fue innegable.

En conjunto, fue un concierto ideal para poder escuchar a una Orquesta de la Comunidad de Madrid en crecimiento evidente, pero también para observar en acción a un músico integral como Guy Braunstein, un fenómeno hoy inhabitual en el entorno clásico.

Autor entrada: xabier armendariz

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