«EXPECTACIÓN» CON LA ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA EN LA SEMANA ANTIGUA DE ESTELLA

Nº 30 de 2024

música Xabier Armendáriz

“Expectación”

Sábado, 7 de septiembre de 2024. Iglesia de San Miguel de Estella. Orquesta Barroca de Sevilla (Ignacio Ramal, Leo Rossi y Lorea Aranzasti, violines; Pablo Prieto, viola; Mercedes Ruiz, violonchelo; Ventura Rico, contrabajo; Alejandro Casal, clave; David Antich y Alberto Domínguez, flautas de pico). Antonio Vivaldi: Concierto en La mayor para cuerdas y continuo, RV 158. Concierto para flauta de pico en Sol menor, RV 439, (La noche), (1729). Concierto para violín en Sol menor, RV 315, (El verano), (1723). Johann Sebastian Bach: Concierto para violín, cuerdas y bajo continuo en Re menor, BWV 1052 R, (reconstrucción a partir del Concierto para clave en Re menor, BWV 1052), (1738). Concierto de Brandemburgo número 4 en Sol mayor, BWV 1049, (1720). Concierto inscrito en la Semana de Música Antigua de Estella 2024.

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La Semana de Música Antigua de Estella de 2024 comenzó a lo grande. Regresó a la ciudad del Ega la Orquesta Barroca de Sevilla, un conjunto importante en la interpretación de la música de los siglos XVII y XVIII con criterios de época en España. Hablamos de una agrupación que, además, ha sido importante en la Historia de la propia Semana de Música Antigua de Estella: en 2013, cuando los efectos de la crisis económica se dejaban sentir, se compuso una edición del certamen con sólo tres conciertos, que la agrupación hispalense sacó adelante. Ahora que la Semana de Música Antigua de Estella ha vuelto a un formato completo, conviene recordar y reconocer su presencia y su aportación en aquel período más complicado.

El ambiente ya se percibía en Estella antes del concierto en sí. Cuando nos dirijíamos a la Iglesia de San Miguel, nos encontramos con La Regalada, un conjunto compuesto por trompetas naturales, chirimías, sacabuches, bajón y percusión. Hacían su pasacalles animando las calles de la ciudad con salida y llegada en la Iglesia de San Miguel. El repertorio era un conjunto de danzas de los siglos XVI y XVII, música animada para crear ambiente de época y atraer la atención. La iniciativa se viene repitiendo desde hace varios años en la jornada inaugural de la Semana, pero sólo este año hemos sido testigos directos de su efecto.

Una vez en la Iglesia, se percibía un ambiente de singular expectación y un público muy numeroso. Y es que la Orquesta Barroca de Sevilla aparecía con un programa muy atractivo y conocido del público: conciertos de Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach, los dos compositores más reconocidos de la primera mitad del siglo XVIII. Era una combinación fácil, que tendemos a hacer de manera automática, pero ambos autores en efecto están más relacionados de lo que parece. Eso sí, habría sido mejor idea compararlos de manera más directa; al ofrecer los tres conciertos de Vivaldi al comienzo del concierto y los dos de Bach al final, el duelo entre ambos compositores apenas se intuyó.

En cualquier caso, la Orquesta Barroca de Sevilla ofreció un concierto técnicamente muy perfeccionado. Eso sí, el punto de partida interpretativo fue, como podía esperarse, el de las agrupaciones italianas del cambio del siglo XX al XXI, con tempi muy vivos, (sobre todo en Vivaldi), y una articulación bastante variable, a veces contundente, a veces algo blanda. Al comienzo, no consiguieron armonizar ese concepto interpretativo con la acústica de la Iglesia de San Miguel de Estella, pero luego ofrecieron momentos realmente importantes. Lo más conseguido fue la interpretación de El Verano de Vivaldi, una versión de gran empuje, muy atenta al programa extramusical que presenta la obra; fue una versión que nos hizo anhelar haber podido escuchar los otros tres conciertos, aunque por otra parte no es habitual poder apreciar alguna de estas obras por separado. Los dos conciertos bachianos no se prestan tanto a un tratamiento particularmente exuberante, y de hecho la aproximación de la Orquesta Barroca de Sevilla fue algo más contenida, sobre todo en un Cuarto Concierto de Brandemburgo que quizá habría ganado con mayor atención a los detalles de articulación y fraseo en los pasajes fugados del tercer movimiento.

En conjunto, fue un triunfo importante para la Orquesta Barroca de Sevilla, un grupo que es garantía de éxito en este repertorio tan popular. Una vez ajustados a la acústica de la Iglesia de San Miguel, sobre todo en Vivaldi, demostraron su mejor nivel.

Autor entrada: xabier armendariz

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