“NUEVA EDICIÓN DEL CERTAMEN ACAPELLA”

“Nueva edición del certamen ‘ACapella’”

IV Concurso Coral Nacional de Navarra ‘ACapella’, celebrado en la Sala de Cámara de Baluarte el viernes 6, sábado 7 y domingo 8 de diciembre, con la sala llena en las dos primeras jornadas.

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Tras siete años de ausencia, la Federación de Coros de Navarra ha podido realizar una nueva edición del Concurso Nacional de Coros ACapella, impulsado por Carlos Gorricho y su equipo. Gracias al gran prestigio de los miembros del jurado que se reúnen en este certamen, el Concurso ha adquirido una importante reputación, algo que queda claramente de manifiesto conociendo el nivel de los coros que han obtenido los principales premios en otras ediciones.

De hecho, la cuarta edición del Concurso se abría con un concierto realizado por el Coro Camerata Lacunensis, que consiguió los principales premios del certamen en su primera edición en 2010. El conjunto se presentó bajo las órdenes firmes y seguras de José Hierro, director ya entonces titular de la agrupación. Fue un programa protagonizado por las obras y autores de los siglos XX y XXI, incluyendo cinco estrenos peninsulares de obras compuestas por diferentes autores para el vigesimoquinto aniversario de la entidad.

La Camerata Lacunensis se mostró como una agrupación capaz de interpretar con gran nivel tanto el repertorio sacro como el profano. Su punto fuerte son las dinámicas sutiles, en las que consiguen un magnífico empaste y una gran afinación. Por eso, las obras compuestas expresamente para el conjunto enfatizan esas capacidades y evitan cuidadosamente momentos que exijan poderío, donde la Camerata Lacunensis no ofrece la rotundidad deseable. En cualquier caso, la actuación de Camerata Lacunensis fue un gran arranque del certamen.

La jornada del sábado se dedicó a la competición propiamente dicha, en la que tomaron parte cuatro coros: el Coro Ametza de Irún, la Coral Gaudeamus de Guernica, el Coro de Cámara Alterum de Valladolid y el Coro Juvenil del Orfeón Donostiarra. Al final de la competición, el Coro Juvenil del Orfeón Donostiarra recibió todos los principales premios del concurso (primero de polifonía y de folklore, mejor director y premio del público), con lo cual quienes no siguieron el concurso podrían pensar que la mencionada agrupación fue netamente superior a las demás. Quienes estuvimos allí, sin embargo, sabemos que las diferencias no fueron tan grandes.

En efecto, la actuación del Coro Juvenil del Orfeón Donostiarra fue muy llamativa. Su presencia escénica era de entrada impresionante, y lo cierto es que su repertorio era uno de los más variados. Gracias a su número de efectivos, ofrecieron un sonido coral amplio, no especialmente profundo pero sí reconocible y relacionable con el que reconocemos del coro adulto, sobre todo en las mujeres. Fue en lo interpretativo donde, en la competición, podían haber ofrecido mejores resultados. Durante su participación en la categoría de polifonía en particular, realizaron algunas obras a tempi algo acelerados, sin conseguir así el carácter espiritual adecuado. En cualquier caso, fue una actuación muy destacada.

Para quien esto firma, la revelación del Concurso fue la Coral Gaudeamus de Guernica, una formación joven y de extraordinaria calidad. Lo primero que destaca en ella es su afinación, siempre precisa, además del empaste de las voces. En la sección polifónica, consiguieron mostrar la espiritualidad del repertorio religioso de épocas pasadas sin renunciar a registros expresivos, (Judas, mercator pessimus de Victoria), y también se manejaron en las técnicas más modernas.

Se les concedió el premio a la mejor interpretación de una obra vasca, aunque quizá no fue el ámbito donde más destacaron. La Coral Gaudeamus muestra un trabajo muy concienzudo realizado regularmente durante años y probablemente merecieron más de lo que obtuvieron en el certamen, aunque comparar coros de magnitudes y repertorios tan distintos siempre sea complejo.

Por último, el Coro de Cámara Alterum de Valladolid también realizó una competición de nivel. La agrupación de cámara destaca por su entusiasmo, su calidad de afinación y su transparencia en la realización de las obras. Fue muy notable su realización del Canto de los pájaros de Janequin, una obra maestra del siglo XVI inasequible para muchos coros medianos, y su participación en la sección de folklore destacó por las obras relacionadas con su región de origen. El único déficit relativo de la formación es que su sonido resulta demasiado poderoso para los fragmentos que requieren mayor sutileza.

Así pues, con la entrega de premios del domingo 8 se cerró una nueva edición del Concurso Nacional ACapella de Navarra. Aunque la decisión del jurado parece demostrar un dominio claro del Coro Juvenil del Orfeón Donostiarra, la historia fue más compleja y otras dos formaciones también ofrecieron actuaciones de gran interés.

Autor entrada: xabier armendariz

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